PDF -el bandido literatura chilena - Memoria Chilena - Caminos de Alegría - Rafael Fernández de Andraca
Wait Loading...


PDF :1 PDF :2 PDF :3 PDF :4 PDF :5 PDF :6 PDF :7


Like and share and download

Caminos de Alegría - Rafael Fernández de Andraca

el bandido literatura chilena - Memoria Chilena

PDF El Camino de Santiago y el Cine en las aulas Festival de Cine de cineastorga pdf s cine astorga camino pdf PDF La arboleda perdida Educar Chileww2 educarchile cl UserFiles P0001 File articles 106200 Archivo pdf

Related PDF

El Camino de Santiago y el Cine en las aulas - Festival de Cine de

[PDF] El Camino de Santiago y el Cine en las aulas Festival de Cine de cineastorga pdf s cine astorga camino pdf
PDF

La arboleda perdida - Educar Chile

[PDF] La arboleda perdida Educar Chileww2 educarchile cl UserFiles P0001 File articles 106200 Archivo pdf
PDF

Los caminos de Santiago Arte, Historia y Literatura - Institución

[PDF] Los caminos de Santiago Arte, Historia y Literatura Institución ifc dpz es recursos publicaciones 23 75 ebook pdf
PDF

Callejero Oficial del Ayuntamiento de Madrid - Portal de datos

[PDF] Callejero Oficial del Ayuntamiento de Madrid Portal de datos datos madrid es CallejeroOficialAytoMadrid mayo2017 pdf
PDF

Año 2004 - Hermandad del Calvario - Estepa

[PDF] Año 2004 Hermandad del Calvario Estepahermandaddelcalvario index htm files boltin 2004 pdf
PDF

Energía solar en Europa: camino del futuro - Universidad

[PDF] Energía solar en Europa camino del futuro Universidad upm es sfs Rectorado NUMERO 29 ver pdf
PDF

el bandido literatura chilena - Memoria Chilena

[PDF] el bandido literatura chilena Memoria Chilena memoriachilena gob cl archivos2 pdf s MC0008614 pdf
PDF

caminos de ifa ika y omoluos

La poética adivinatoria de IFA transculturación - Acceda ULPGC

PDF Caminos De Ifa Odi Y Omoluos PDF Colección de archivos PDF denpjehegebel firebaseapp 1105074145 pdf PDF Tratado enciclopedico de Ifa El Santo Habla Inc dominicci 7135069 Tratado de Odi y Sus Omuluos pdf

caminos de ifa iwori y omoluos

Free Download Here - pdfsdocuments2com

reglasparasanteros Bdescargas iwori bogbe pdf FUENTES Iwori Bogbe Carpeta Mínima de Odun de Ifá Cartillas de Ifá s e r i e Documentos para la Historia y la Cultura de Osha Ifá en Cuba compilado por reglasparasanteros Bdescargas oshe bile pdf y se

caminos de ifa obara y omoluos

La poética adivinatoria de IFA transculturación - Acceda ULPGC

En otro camino dice Ifa que el Cielo y la Tierra no hicieron EBBO ni le pagaron tributo a Osain y En OBARA OGUNDA dice Ifa, que el EBBO se hace al pie de Shango Meyis), así como los Omoluos (esta palabra

  1. La poética adivinatoria de IFA transculturación
  2. En OBARA OGUNDA dice Ifa
  3. así como los Omoluos
  4. EL LENGUAJE RITUAL DE LA REGLA DE OSHA E IFÁ
  5. dedicación y por facilitarme el camino de la investigación
  6. Obara Melli
  7. Oshe Omoluo
  8. camino al cielo
  9. La santería-Ifá considera de suma importancia los sistemas ora
  10. Obara

caminos de ifa otrupon y omoluos

ESTOS SON LOS 16 MEYIS (POR SUS NOMBRES)

reglasparasanteros Bdescargas ofun yemilo pdf Otrupon y Omolúos Volumen 13 Caminos de Ifá Otura y Omolúos Sacerdotes, las letras del Dilogún y los Odun de Ifá Volumen 1 1 Osha Ifa Rules for Santeros reglasparasanteros Bdescargas oshe bile

caminos de ifa oyekun y omoluos

La poética adivinatoria de IFA transculturación - Acceda ULPGC

PDF tratado enciclopedico de ifa Libro Esotericolibroesoterico tratado 20de 20oyekun 20y 20sus 20omuluos pdf PDF Caminos De Ifa Oyekun Y Omoluos PDF Colección de archivos PDF tenrockleranca firebaseapp 1105074129 pdf PDF Caminos De

Caminos Del Saber Sociales 4

Guía del docente - Mineduc

Ciencias Sociales, para cuarto curso de Primaria, miento– y las dificultades de aprendizaje, mientras que a partir del 4 º curso Camino de Leche construcción del pensamiento social de los niños y niñas, es decir, para capacitarlos en el enfoque

  1. Plan de mejora Programa de ampliación
  2. Primero de Carlos
  3. 3 Ciencias Sociales 4° grado pag
  4. Ciencias Sociales
  5. Estándares en Ciencias Sociales
  6. consejería de educación
  7. Guía Didáctica del Docente
  8. Noveno grado Guía para el docente Séptimo grado Libro de texto
  9. Guía del docente
  10. Ministerio de Educación Nacional

Caminos Jose Luis Escario 1943 Tomo I

Biblioteca histórica - aecarreteracom

Caminos Ucv

Marx Gómez Sociólogo (UCV) Candidato a Doctor en el posgrado

PDF INGENIERÍA CIVIL ucv edu pe assets pdf adultos plan 1511531569 pdf PDF pregrado ucv edu pe datafiles TRANSPARENCIA Pregrado pdf PDF matemática i Escuela de Matemáticas UCV matematica

Camion cat 797F

Manual De Operacion De Camion Minero Komatsu

sodsafinde files wordpress 2015 11 manual de Manual De Camion Minero 797 Capacitacion de Camion Minero 793F CAT by pj on Nov 02, 2014 Manual Sistema Frenos Camion Minero 797f Caterpillar (2) Manual Sistema Frenos Conocimiento en Lectura de Manuales de Partes de Equipos Pesados

Home back Next

Description

Caminos de Alegría

CAMINOS DE ALEGRÍA

RAFAEL FERNÁNDEZ DE A

Ed it o ras : Elena Ariztía F

Adriana Domínguez S

Nº Inscripción: 225

José Manuel Infante 132,

Providencia,

Santiago,

Chile Tels/Fax: 2235 1343

Ilu s't racio n es Alejandro Ortíz [email protected]

RAFAEL FERNÁNDEZ DE A

Con inmensa gratitud,

a la querida Margarita Navarrete M

el último que ella diagramó antes que Dios la llamara,

ÍNDICE Introducción La familia,

cuna de la fe Una fe "histórica" Ampliar el horizonte Preparar la buena tierra La vivencia del padre Conquista de la paternidad La vivencia materna Una fe en comunión Una fe que genera solidaridad Las vivencias religiosas Padres "profetas" Una misión sacerdotal Compartir la misión pastoral de Cristo María,

la gran educadora Epílogo Entrevista al autor Apéndice Glosario

Introducción La dificultad de transmitir hoy la fe

La transmisión de la fe constituye hoy uno de los mayores desafíos que enfrentan la Iglesia y las familias cristianas

Nos encontramos desvalidos e impotentes para contrarrestar el creciente proceso de secularización,

debilitamiento y pérdida de la fe,

que cada día se hace sentir con mayor fuerza y que amenaza con arrebatar el don de la fe a nuestros hijos

dejamos atrás el tiempo en que los católicos podíamos confiar que nuestros hijos mantendrían la misma convicción que heredamos de nuestros abuelos

que en los decenios pasados se transmitía por costumbre de padres a hijos,

se encontraba protegida por el ambiente de cristiandad que reinaba

El prestigio de la Iglesia y las costumbres hacían que ésta no fuera mayormente cuestionada

Hoy todo es diferente

Nuestros hijos crecen en un mundo pluralista,

donde ser católico y pertenecer a la Iglesia no juega un papel relevante

Se convive con agnósticos y creyentes de los más variados credos,

con ateos y con católicos que dicen creer en Dios pero no en la Iglesia,

o que sustentan sin mayor problema posiciones diversas a las que propone el magisterio

Vivimos en un mundo fuertemente marcado por el pluralismo,

por el relativismo moral y la tolerancia,

entendida como una posición donde no hay cabida para un orden objetivo o para verdades de carácter absoluto,

menos todavía a una verdad revelada

La realidad actual de la Iglesia se ha visto empañada por diversos escándalos que han debilitado su prestigio y autoridad

Adicionalmente,

las estadísticas nos muestran una gran cantidad de divorcios y de hijos nacidos fuera del matrimonio

Todo esto nos obliga a repensar seriamente nuestro modo de transmitir la fe

La cristiandad desapareció del horizonte cultural

El cristianismo por tradición hoy tiene muy poca vigencia

El estilo de vida,

las costumbres y la mentalidad reinante son cualquier cosa menos un caldo de cultivo de la fe

En medio de esta realidad cultural,

la Iglesia no sólo ha perdido miembros numéricamente sino,

ha disminuido la solidez y el dinamismo de la fe en sus fieles,

de modo que éstos no son capaces de enfrentar un ambiente fuertemente secularizado y materialista y de impregnar la cultura con los valores evangélicos

Se ha buscado nuevos métodos de evangelización

Se ha dinamizado la catequesis

Pero pareciera que los esfuerzos realizados no son suficientes,

que la corriente contraria es más vigorosa y atrayente para una juventud preocupada de superarse profesionalmente,

sin tener que dar cuenta a nadie ni sentirse obligado por prácticas religiosas o determinadas normas morales

La Iglesia se encuentra así ante un escenario difícil

Ha hecho grandes esfuerzos por revitalizar la fe,

motivando un compromiso más consecuente con Cristo Jesús

En el Documento de Aparecida,

los obispos de América Latina y el Caribe han hecho un vigoroso llamado a ser de verdad discípulos misioneros de Cristo

Han convocado a 9

realizar una “misión continental”,

precisamente para encender nuestra fe y hacernos decididos pregoneros de la Buena Nueva

El éxito de esta empresa depende del don de Dios: la fe siempre es un regalo

Pero también de nosotros: de cuán profundamente estemos injertados en Cristo

Depende del modo en que entreguemos y transmitamos la fe

Es decir,

de la pedagogía de la fe que apliquemos

Si antes se enseñaba el catecismo a través de preguntas y respuestas,

hoy hacer lo mismo sería impensable

Por ello,

se busca otros métodos de evangelización,

considerando la psicología del hombre actual y,

de la juventud a la cual queremos transmitir la fe

La voz del magisterio de la Iglesia Pareciera que aún no son suficientes todos los esfuerzos que hemos hecho

Los resultados no son especialmente halagadores

La Iglesia pierde terreno

En Europa lo ha perdido en forma trágica: pensemos en este sentido en España,

país católico y misionero por excelencia al cual Latinoamérica tanto debe

Hoy ya no es más la España católica de antaño

Algo semejante habría que decir de Italia,

Alemania,

Francia,

países que no sólo vivían sino que “exportaban” la fe

¿Qué sucederá con el continente señalado por los últimos Papas y el magisterio como “continente de la esperanza” para la Iglesia universal

? ¿Bastará con reforzar los métodos aplicados hasta ahora

? ¿Será suficiente con pedir un mayor compromiso apostólico y misionero

? ¿Podremos detener el avance de las sectas y el proceso de descristianización que vivimos

La familia,

proclama que la pastoral familiar constituye una prioridad

El futuro de la humanidad se fragua en la familia,

donde la vida de fe se expresa y se nutre

Estas reflexiones nos han conducido a revalorar la familia como “cuna de la fe” y,

nos han hecho repensar la transmisión de la fe,

considerando especialmente la preparación del terreno en el cual esparcimos la semilla de la Buena Nueva

Pareciera que ha llegado la hora de mirar más directamente a la familia como la originaria cuna de la fe

La Iglesia,

destaca cada vez con mayor fuerza la importancia de la familia

Proclama que la pastoral familiar constituye hoy una “prioridad” dentro de la acción evangelizadora

Benedicto XVI,

siguiendo la línea de Juan Pablo II,

insiste en que el futuro de la humanidad se fragua en la familia

ocupan el primer lugar del corazón de la misión evangelizadora de la Iglesia,

pues es en la vida de la familia donde,

nuestra vida de fe se expresa y nutre”

El Documento de Aparecida del CELAM,

Los obispos de Latinoamérica y del Caribe abogan por auténticos discípulos y misioneros de Cristo para que nuestros pueblos tengan vida en él

Un nuevo foco evangelizador En el ámbito eclesial hoy existe una preocupación central por “el evangelio de la familia” (Juan Pablo II)

Se la ha defendido en los foros nacionales e internacionales

La Iglesia se ha jugado por la vida que engendran los padres y por la fidelidad de los esposos,

haciendo frente a corrientes divorcistas y antivida

Pareciera que ha llegado el momento de acentuar también que la familia cristiana debe asumir decididamente el papel que le corresponde como cuna de la fe

La problemática que enfrentamos exige ir más allá del cultivo de prácticas religiosas en el hogar (que siempre se deberán dar) o de la necesidad de transmitir la doctrina cristiana a los hijos

Si queremos hacer de la familia un foco de evangelización en el seno de la Iglesia y de la sociedad,

nos parece necesario profundizar el contenido mismo de la fe,

en qué consiste exactamente creer

No es lo mismo transmitir verdades e inculcar comportamientos morales,

que el proceso de introducir vitalmente en el acontecimiento salvífico y,

en el encuentro y compromiso personal con Cristo Jesús

Esto implica también que los padres de familia deben examinar su propia vivencia de fe ya que “no se enciende un fuego con un trozo de hielo”

En la educación tradicional de la fe se acentuó todo lo que tenía que ver con la razón y voluntad

la doctrina y la moral recibían toda la atención

Sin embargo,

no se dio mayor importancia a los supuestos psicológicos que condicionan la transmisión de ésta

Cuando el ambiente estaba impregnado por la fe,

ello no era mayormente necesario

éste no es el caso

Este libro quiere ser un aporte al extraordinario desafío de la transmisión de la fe,

especialmente a nuestra juventud

La fuente de estas reflexiones se remite a la enseñanza pedagógico-pastoral del P

José Kentenich,

fundador del Movimiento de Schoenstatt,

Rafael Fernández de A

La familia,

“La fe es el tesoro más grande que tenemos ” Los padres tienen la extraordinaria y difícil misión de transmitir la fe a los hijos

Nos preguntamos qué entendemos por ella y cómo la vivimos

Por la fe damos nuestro asentimiento a la verdad revelada

Ella nos propone una moral o actitudes que deben conformar nuestra vida

Además,

en la oración y en prácticas religiosas

La vida de fe tiene una repercusión social,

ya que vivirla significa traducirla a costumbres,

en un comportamiento que hace realidad el reino de Dios en nuestra cultura

Se nos invita a reflexionar al respecto sobre cuál ha sido nuestra práctica personal y familiar al respecto y si no hemos caído quizás en unilateralidades que deforman nuestra vida de fe y el modo en que la transmitimos a nuestros hijos

Por otra parte,

en este capítulo se insinúa ya el próximo donde se abordará lo más esencial de nuestra fe: creemos en un Dios personal,

interviene y seguirá interviniendo en nuestra vida

que se ha acercado a nosotros,

que nos llama y nos guía como un Dios providente,

La fe radicalmente es un “acontecimiento”,

un encuentro personal con el Señor

¿E n qué consiste la fe

La fe es una adhesión personal del hombre entero al Dios que se revela

Significa un compromiso de la inteligencia,

de la voluntad y del corazón con la Revelación que Dios ha hecho de sí mismo mediante sus obras y sus palabras

La fe es el tesoro más grande que tenemos

Es un don de Dios,

es una gracia accesible a cuantos la piden humildemente

El término “fe” viene de la palabra en latina “fides”,

Nosotros creemos en Dios,

y en él tenemos puesta nuestra confianza

La fe es la primera respuesta del hombre a Dios

por la fe establecemos una relación personal con el Dios vivo que nos sale al encuentro

Concepciones parciales de la fe Si queremos educar en la fe,

lo que entendemos por fe y cómo concebimos una vida conformada por la fe

¿Hemos pensado en qué consiste concretamente tener fe

percibimos que en muchos cristianos reina un concepto y una práctica unilateral de la fe

En este sentido podemos distinguir,

Nos encontramos a menudo con una noción de fe marcadamente: • Conceptual o ideológica • Moralista

• Devocional • Secularizada Es importante recalcar que cada una de estas formas de concebir y vivir la fe posee una verdad,

Ciertamente,

Es por ello que reflexionaremos detenidamente cada una de estas formas

Una fe conceptual o ideologizada Para muchos la fe consiste básicamente en aceptar las verdades que Dios ha revelado y que la Iglesia nos propone

El acento se pone en la doctrina

en la claridad de los conceptos o verdades de la fe

Transmitir la fe significa,

Se envía a los hijos a colegios católicos para que ellos reciban allí una catequesis adecuada

En éstos y en las parroquias se prueba nuevos métodos catequéticos,

para afirmar con mayor fuerza la verdad y hacer comprensible la doctrina

La tarea de transmitir la fe en el seno del hogar,

busca entonces reforzar esta enseñanza

Sin embargo,

pareciera que los esfuerzos no dan abasto

Nos encontramos con un hecho bastante generalizado: a la juventud no le importa tanto la verdad o lo que piensa el magisterio o lo que propone la “sana doctrina”…

Una fe moralista Existe también una forma acentuadamente moralista de vivir la fe

En este sentido,

significa tratar de vivir y de encarnar las virtudes cristianas,

de atenerse a las normas morales dictadas por el Evangelio y el magisterio

Los padres tratan de inculcar en los hijos no sólo la sana doctrina sino,

la práctica de las virtudes cristianas

Se les protege del contagio del ambiente

Se les premia o castiga,

de acuerdo a su comportamiento

Sin embargo,

no es raro constatar lo precario que resulta este “adiestramiento” cuando los hijos han dejado la tutela de los padres

Cuando entran a la adolescencia y el resguardo de los padres va perdiendo terreno,

a menudo no son capaces de sustraerse al sistema valórico y al estilo de vida reinantes

Una fe devocional Otra forma común de vivir la fe es aquella que se centra en lo devocional

Vivir cristianamente significa entonces practicar determinados ritos litúrgicos o devociones,

como asistir a misa los domingos,

realizar prácticas religiosas,

Los padres se esfuerzan por enseñar a rezar a sus hijos desde pequeños

éstos ya no quieren reunirse a rezar,

arguyen que la misa es “una lata”,

Poco a poco los padres ven con dolor cómo sus esfuerzos han sido en gran 16

Una fe secularizada Encontramos también otra forma de vivir la fe: una fe que podemos llamar “secularista”,

la de aquellos que han asumido la vida de fe como un imperativo de amor al prójimo,

de preocupación por los más desvalidos

Sea por contraste con lo que ven en sus padres,

siguiendo el ejemplo que éstos dan,

vuelcan toda su vida de fe en esa dirección: no muchos rezos,

no tanta preocupación por la recta doctrina,

sino una vida activa de compromiso social

Esta unilateralidad,

hace que muchos vayan dejando en segundo o tercer plano la realidad del mundo sobrenatural y el contacto personal con el Señor

El compromiso social tiende entonces a perder su sentido más hondo y su energía transformadora más eficaz

Consecuencias de vivir la fe unilateralmente Como señalamos,

esta caracterización no afirma que estas formas de vivir la fe se den en estado puro

Se trata de tendencias o de formas que ciertamente contienen mucho de verdadero,

conducen a una fe racionalista estéril,

a un eticismo de tinte farisaico,

a un formalismo devocional o a una reducción de la fe al compromiso social

pierde su vitalidad como una fuerza que nos arraiga en el mundo sobrenatural y nos ata por un vínculo personal al Dios vivo

¿Cuál es nuestra vivencia de la fe

? ¿Qué es lo predominante en nosotros

podemos también considerar cómo educamos a nuestros hijos en la fe y dónde ponemos el acento en nuestro proceder pedagógico-pastoral

Una concepción bíblica de la fe La fe bíblica no es una mera transmisión de ideas o de un código de normas morales,

sino una adhesión personal al Dios vivo

Debemos,

tratar de descubrir o redescubrir,

cuál es el contenido bíblico de la fe

Si nos adentramos en las Sagradas Escrituras,

ciertamente los rasgos de la fe mencionados no son los más relevantes

La fe bíblica tiene mucho más que ver con una adhesión personal,

con una confianza y entrega al Dios vivo,

que con la transmisión de un código de verdades y normas morales o prácticas religiosas

La fe bíblica aparece en un contexto marcadamente personal e hi stóri co

Es una entrega personal,

al Dios que se acerca a nosotros –que se nos muestra o revela– para entregarnos su amor,

para unirnos en alianza con él y abrirnos al horizonte de su misterio y de su plan de amor redentor

Abraham,

prototipo del hombre creyente,

justamente en esta perspectiva: Por la fe,

Abraham,

obedeció y salió para el lugar que había de recibir en herencia,

y salió sin saber a dónde iba

Por la fe,

peregrinó hacia la Tierra prometida como extranjero,

coherederos de las mismas promesas

Por la fe,

Abraham,

ofreció a Isaac como ofrenda y,

el que había recibido las promesas,

respecto del cual se le había dicho: Por Isaac tendrás descendencia

Pensaba qué poderoso era Dios aún para resucitarlo de entre los muertos

Por eso lo recobró como símbolo

porque se había abierto al insondable misterio del Dios que la visitaba y engendraba en su seno al Salvador

Su fe fue abandono pleno de confianza en el que “es Poderoso”,

que la invitaba a emprender un camino misterioso,

haciéndola partícipe en forma única de su plan redentor

Para Abraham y para la Virgen María,

Fue respuesta y adhesión a un Dios vivo que prometía y que,

en el claroscuro de esa promesa,

les aseguraba que él estaría siempre junto a ellos

Su fe significó confiarse ciegamente,

aún pasando por obscuridades y dolorosas pruebas,

sabiduría y misericordia del Dios infinito y cercano

Su fe fue un compromiso lleno de audacia,

Benedicto XVI,

en su Encíclica “Deus caritas est”,

expresa esto de modo certero y con gran claridad: No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea,

sino por el encuentro con un acontecimiento,

que da un nuevo horizonte a la vida y,

con ello una orientación decisiva

Se comienza a ser cristiano por el encuentro con un acontecimiento,

que da un nuevo horizonte a la vida

Una nueva forma de comprender y de vivir la fe: a) Más que ideas Si formulamos el contenido de la fe en conceptos,

siempre vemos tras éstos a personas: Cristo Jesús que desciende al hombre,

el Verbo que irrumpió en el tiempo,

Creemos en la redención que el Señor selló con su sangre en el Gólgota y que hoy sigue actuando

Creemos en su resurrección y su presencia viva,

Nos sumergimos en la historia de salvación y nos asociamos al Dios que nos salva y nos hace hijos del Padre,

congregándonos en una comunidad que comulga en la misma fe

P or la fe nos involucramos en un proceso,

no sólo con nuestro intelecto y voluntad,

sino también con nuestro corazón,

b) Más que un comportamiento ético Si bien la fe nos muestra cuál debe ser nuestra conducta,

siempre esa conducta está ligada a personas,

a Dios Padre que nos ama y que requiere de nosotros una respuesta y un comportamiento de acuerdo a nuestra realidad de hijos suyos,

en el Espíritu Santo que nos vivifica

La moral cristiana no consiste en un elenco de virtudes o en normas éticas de comportamiento

Es la voluntad filial de adecuar nuestro actuar de acuerdo a nuestro ser hijos de Dios P adre y miembros de Cristo

Es una entrega filial que siempre quiere hacer lo que agrada al Señor

c) Más que prácticas religiosas Si la fe se actualiza en ritos y se profundiza en la oración,

esos ritos y esa oración tienen alma,

porque se trata de ritos y acciones litúrgicas donde actúa Dios y donde también actuamos nosotros

Mediante los sacramentos y la oración,

se da un profundo encuentro interpersonal pues los ritos desprovistos de alma,

d) Más que justicia social Si la fe debe expresarse en obras de amor al prójimo,

esas obras brotan del amor a Cristo y son prolongación de su amor al hombre,

criatura e imagen del Dios vivo

La fe es mucho más que un compromiso social humanista

La transmisión de la fe a nuestros hijos 19

Concebida así la fe,

su transmisión se comprende como un “engendramiento” (Cf 1 Cor 4,

Es decir,

aquel que vive la fe (“El justo vive de la fe”,

involucra en lo que él mismo está involucrado

Dicho de otro modo,

irradia la luz de Cristo e invita a los demás a seguirlo,

a adherirse a su propio acontecimiento,

a su obra redentora con la cual el Señor está comprometido

En vez de entregar verdades y valores en forma abstracta o como un imperativo ético,

éstos deben transmitirse en el contexto del acontecimiento,

que se inició en el Antiguo Testamento,

y que tiene su cumbre en el Nuevo Testamento

De este modo,

en cada uno de nosotros personalmente la gran historia sagrada

Ésta se hace vida en nuestra propia historia sagrada

“La fe no se puede reducir a ideas o a un código de ética ” La fe “de nuestros padres” Los padres cristianos están llamados a dar un testimonio y ejemplo creíble de su fe y esperanza cristiana

Hagámonos ahora las preguntas: ¿vivimos así nuestra fe

? ¿es esa vivencia de fe la que entregamos y cultivamos en nuestros hijos

? El Antiguo Testamento nos narra cómo los padres transmitían a sus hijos la fe en el Dios de su Pueblo,

relatándoles cómo éste se había acercado a ellos,

cómo los había llamado y cómo había hecho promesas y sellado una alianza con ellos

Se trataba de un Dios personal,

del Dios “de nuestros padres”

Un Dios vivo que les había dado encargos y que los acompañaba en el camino

Un Dios fiel,

poderoso y lleno de misericordia

Un Dios que había intervenido en su historia

Esa fe,

alcanza su cumbre en el Nuevo Testamento,

en el cual el Dios vivo viene a nuestro encuentro en Cristo Jesús,

revelándonos los secretos más íntimos del Dios vivo y de su plan de amor

Ese Dios quiere ser recibido y sellar con su pueblo una alianza nueva y eterna en Cristo Jesús

La fe no se puede disecar en ideas o reducir a un código de ética

La invitación a creer sucede en un acontecer,

es una visita de Alguien que nos interpela,

que busca nuestra adhesión libre y plena,

que requiere de nosotros una entrega confiada y fiel

Detengámonos en el caso de los fundadores de una comunidad religiosa

Ellos fueron “visitados” por Dios

Recibieron un encargo que les pedía involucrarse en la “aventura de la fe”

Como Abraham y como María confiaron en el Señor de la historia –de su historia– y creyeron contra toda esperanza

Ellos “engendraron” en la fe a sus seguidores y los congregaron en una estrecha comunidad de creyentes

Este mismo proceso,

sucede en cada persona que cree y que desea transmitir la fe a otros,

especialmente en los padres de familia

Se trata de un “engendramiento” en la fe respecto a sus hijos,

que va más allá del engendramiento biológico

Si podemos responder afirmativamente estas preguntas,

es claro que educar en la fe a nuestros hijos,

más que enseñarles verdades o inculcarles costumbres,

consiste en introducirlos vitalmente en el acontecimiento salvífico en el cual nosotros mismos estamos involucrados

Las verdades y las costumbres que les transmitamos se sitúan así en un contexto personal e histórico

Educar a nuestros hijos en esta manera de concebir y vivir la fe,

es la única manera de transmitirles una auténtica fe,

Creerán por eso en un Dios vivo,

y él será para ellos “el Dios de nuestros padres”,

el Dios en el cual nosotros creemos: Cristo presente,

Ellos creerán en el Señor que ha salido a nuestro encuentro en nuestra familia,

y que nos ha dado muestras concretas de su poder y de su amor a lo largo de su vida

Evangelizamos a nuestros hijos en la medida que ellos,

se conviertan también en actores y protagonistas de una “historia” de salvación personal

La intervención de Dios en el acontecer no se interrumpió después del Antiguo y Nuevo Testamento

Dios continúa presente en el acontecer diario del mundo,

en la historia de la Iglesia y en la sociedad,

en nuestra propia historia personal y familiar,

en la realidad en la cual estamos inmersos

Benedicto XVI en la homilía que pronunció para las familias en el encuentro mundial en Valencia,

sino una acción continua de la gracia de Dios que llama y de la libertad humana que puede o no adherirse a esa llamada

Aunque nadie responde por otro,

los padres cristianos están llamados a dar un testimonio creíble de su fe y esperanza cristiana

Han de procurar que la llamada de Dios y la buena nueva de Cristo lleguen a sus hijos con la mayor claridad y autenticidad

PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN La exigencia que plantea la transmisión de esta fe bíblica,

que hagamos una revisión sincera y realista,

sobre cuál ha sido nuestra realidad y en qué hemos puesto el acento en el modo de transmitir la fe a nuestros hijos: •

¿Hemos pues to el ac ento en una trans mis ión más bien doc trinal,

devoc ional o s'oc ial de nues tra fe

¿Ha exis tido una “unilateralidad” inorgánic a al res pec to o hemos s'abido integrar es as dimens iones en lo es enc ial,

en el “ac ontec imiento” de la fe

¿Tenemos pres ente en nues tra vida pers onal y familiar,

más allá del Dios de la Palabra y de los altares ,

¿Podrían denominar nues tros hijos a Dios ,

el Dios que les da s'entido a s'us vidas y que los ac ompaña en todas las c'irc uns tanc ias

¿En qué s'ituac iones o etapas de nues tra vida hemos podido experimentar la pres enc ia e intervenc ión es pec ial de Dios

¿Podemos hablar de una his toria s'agrada que ac ontec ió y que c'ontinúa ac ontec iendo en nues tra vida y en nues tra familia

¿Hemos tenido nos otros la experienc ia del Dios que nos ama y que nos ac ompaña,

que nos bus c'a y que requiere nues tra adhes ión pers onal y de c'ompromis o c'on él y s'u obra de redenc ión

Una fe “histórica”

Se concibe la fe como algo dinámico al mostrar a Dios presente tanto en el acontecer del mundo,

como en nuestra vida personal y familiar

Si la fe está viva en los padres y en su historia personal,

es posible transmitirla a los hijos

Creemos en un Dios personal que nos llama a construir historia con él

a concepción bíblica de la fe a la cual nos referimos en el capítulo

nos la muestra como una adhesión personal a un Dios que se acerca a nosotros y que busca unirnos a él por y en el amor

A un Dios presente en el acontecer del mundo,

también presente en nuestra vida personal y familiar

Nos parece que es esencial rescatar esta dimensión básica de nuestra fe: creemos en un Dios personal que está en nuestra vida y que,

nos llama a construir historia con él,

a participar en su acción creadora y redentora

Concebida así la fe,

no corre peligro de convertirse en algo estático,

en ritos religiosos o en un código moral

Abarca un mundo de ideas,

se expresa en ritos y celebraciones religiosas y nos entrega normas morales,

pero la fe es mucho más que eso

Por la fe,

nosotros mismos y nuestros hijos nos introducimos en una historia sagrada,

en la alianza que históricamente Dios selló con el hombre,

primero en el Antiguo Testamento y,

en Cristo Jesús en el Nuevo Testamento

Esa intervención histórica del Dios vivo no es algo que sólo aconteció en el pasado y que nosotros simplemente recordamos

Su intervención fue ayer,

Continúa dándose en el mundo,

en la Iglesia y en nuestra familia,

Nuestro Dios es el Dios de Abraham,

Es el Dios “de nuestros Padres”,

como María lo percibió y cantó plena de gozo,

Vitalmente,

nuestros hijos se compenetrarán de esa verdad principalmente cuando perciban que ese Dios ha estado presente en nuestra historia personal y en nosotros como matrimonio,

y a lo largo de nuestra trayectoria familiar

Percibirán a Dios como “el Dios de mi papá” y el “Dios de mi mamá” y “el Dios de nuestra familia”

Ese Dios,

que se hace sacramentalmente presente de modo especial en la eucaristía,

también se hace presente en nuestra vida cotidiana: es un Dios presente,

La fe justamente nos permite descubrirlo

Quien no tiene el don de la fe,

Creemos que en determinadas familias se da este modo de vivir la fe,

Sin embargo,

generalmente éste no es el caso

Cuando no lo es,

la vida de fe pierde su dinamismo: son otras las realidades que inspiran nuestra vida concreta

Vivimos inmersos en una actividad cotidiana donde se desvanece la conciencia de la presencia y acción de Dios

Nos vamos así convirtiendo en paganos de la vida diaria,

aunque profesemos la fe y practiquemos virtudes o realicemos actos religiosos

En otras palabras: reina un gran divorcio entre fe y vida cotidiana

Engendrar en la fe Transmitir la fe en el Dios vivo,

introducir a nuestros hijos en el “acontecimiento” salvífico,

requiere que nosotros la vivamos diariamente

Si esa fe está viva en nosotros y en nuestra historia personal,

podremos transmitirla a nuestros hijos

Les damos la vida no solo biológicamente,

sino que también engendrándolos en la fe

Porque la transmisión de la fe es un proceso de engendramiento

De allí que,

el apóstol Pablo podía decir: “Fui yo quién los engendró en Cristo Jesús” (1 Cor 4,

Engendrar en la fe requiere que nosotros nos hayamos aventurado “a hacer historia de la mano del Dios vivo”,

de modo que invitemos a nuestros hijos a hacer lo mismo que nosotros

Pablo VI en Evangelii Nuntiandi destaca precisamente lo que significa una transmisión personal de la fe: Además de la proclamación que podríamos llamar colectiva del Evangelio,

conserva toda su validez e importancia esa otra transmisión de persona a persona

El Señor la ha practicado frecuentemente –como lo prueban,

las conversaciones con Nicodemo,

Zaqueo,

Simón el fariseo– y lo mismo han hecho los Apóstoles

En el fondo,

¿hay otra forma de comunicar el Evangelio que no sea la de transmitir a otro la propia experiencia de fe

? La urgencia de comunicar la Buena Nueva a las masas de hombres no debería hacer olvidar esa forma de anunciar mediante la cual se llega a la conciencia personal del hombre y se deja en ella el influjo de una palabra verdaderamente extraordinaria que recibe de otro hombre

Una fe práctica en la divina Providencia Creer en Dios significa que aceptamos con gozo la realidad de que él nos ha visitado a lo 26

largo de toda una historia de salvación,

que rememoramos al leer el Antiguo y el Nuevo Testamento

un Dios que también hoy nos sigue visitando y requiriendo con su amor

En el Antiguo Testamento el pueblo de Israel estaba convencido de esta presencia activa de Yahvé,

pero esta presencia se refería al pueblo como tal

Es en el Nuevo Testamento cuando Cristo Jesús amplía decididamente el horizonte,

mostrando la intervención de Dios hasta en los detalles de nuestra existencia

Basta leer su enseñanza sobre las aves del cielo y los lirios del campo,

Dios es un Dios fiel,

que nos “persigue” con su amor

“que extiende su misericordia de generación en generación” (Lc 1,

“acordándose de la alianza,

como lo había prometido a nuestros padres,

a Abraham y su descendencia por los siglos” (Lc 1,

Hablar de Dios connota siempre su divina Providencia

Porque nuestro Dios es un Dios providente,

normalmente como una suave brisa

Es un Dios amante,

infinitamente sabio y poderoso que,

él no nos niega a nosotros ni nos olvida,

porque es fiel y no puede negarse a sí mismo (cf 2 Tim 2,

Es un Dios que,

como el padre del hijo pródigo,

nos abraza y hace una fiesta para mostrarnos su alegría

Tanto quiso estar con nosotros y convencernos de que estaba cerca nuestro,

que nos amaba más que cualquier padre o cualquiera madre aman al hijo de sus entrañas,

que decidió venir a visitarnos –y ése es el gran misterio de nuestra fe–,

tomando carne en el seno de María,

nuestra Madre: “el Verbo de Dios se hizo carne y habitó entre nosotros”

Cristo Jesús,

Señor del universo y de la historia,

vino a hacernos aún más visible la presencia de Dios,

vino a los suyos y estableció su tienda entre nosotros (cf

Vino a sellar con su sangre,

“No los dejaré solos” les dice a sus discípulos en la Última Cena

Hoy reviste especial importancia la transmisión de la fe de persona a 27

Es el “método” que también usaron Jesús y los apóstoles

El Dios vivo en la celebración litúrgica El sentido de nuestras celebraciones litúrgicas es hacer memoria y reactualizar hechos históricos,

Si recapacitamos sobre el sentido de nuestras celebraciones litúrgicas,

de la celebración de la eucaristía,

de las fiestas y solemnidades del año litúrgico,

¿qué son éstas,

un “reactualizar” sacramentalmente hechos históricos,

? Es la “historia de la salvación” lo que conmemoramos y celebramos

El Dios que se hace presente en forma extraordinaria en Cristo,

también en forma extraordinaria,

instituir la eucaristía como memorial de su pasión,

y como presencia suya en el tabernáculo

Por la celebración de la eucaristía,

la vida y entrega de Cristo se actualiza en el altar y el sentido de esa actualización es que nosotros nos sumerjamos en su ofrenda,

poniendo en ella lo que cada uno está viviendo: nuestras alegrías y nuestras cruces,

éxitos y fracasos

Llegamos a la celebración eucarística trayendo al altar todo lo nuestro y desde el altar vamos con Cristo a conformar nuestra vida cotidiana con él

Transmitir una fe histórica

“Más que un ateísmo militante,

muchas veces se da un ateísmo práctico” No es fácil lograr la transmisión de fe a los hijos,

sobre todo hoy cuando vivimos inmersos en un tiempo radicalmente secularizado

quizás no tanto un ateísmo teórico (al hombre actual no le importan tanto las verdades,

no se da ya un ateísmo “militante” como se daba hace un par de decenios atrás…),

pero sí se da un ateísmo práctico

creen en un dios “difuso”,

Poco importa,

“creer o no creer en él”,

porque pareciera que no es Dios sino otros los factores que determinan el rumbo que sigue el mundo: los intereses económicos

los poderes que dominan los medios de comunicación,

lo que puede la ciencia y la técnica o simplemente lo que nos gusta y complace

Ahora bien,

el desafío que enfrentamos es lograr transmitir a nuestros hijos una fe viva,

no de los “días domingos” sino del día de trabajo,

Lo lograremos en la medida que ellos vayan experimentando que ese Dios no es un Dios “en general”,

sino que estuvo y está vivo entre nosotros,

en la historia de nuestra familia

Como también lo está en la historia de nuestra Iglesia actual,

con todas sus bondades y deficiencias,

y que lo está también en el acontecer mundial

cuando pareciera que se hubiese quedado dormido en la barca de la historia,

o que no tiene poder para intervenir en el acontecer del mundo,

o que no le importa lo que está sucediendo acá,

de las injusticias o miserias de este mundo

El gran obstáculo que muchos tienen para creer en el Dios vivo,

es justamente el escándalo de la perversidad,

¿Cómo puede permitir un Dios bueno,

poderoso y sabio tantas miserias

? ¿Por qué no aparta todo ese cúmulo de maldad

pero bajo la condición de reducirnos a la condición de las hormigas o las abejas –que “funcionan” extraordinariamente bien– pero no son personas libres

Dios nos quiso crear “a su imagen y semejanza”,

nos hizo personas y como tales seres libres

Esa es nuestra grandeza

El no violenta ni suprime esa libertad

Y esa libertad el hombre la puede utilizar mal,

Por el pecado entró el desorden y la miseria en el mundo

No es Dios quien genera la maldad,

éstas son producto de nuestros pecados,

del mal uso de nuestra libertad

Pero no sólo del mal uso o abuso de nuestra libertad,

sino también de la presencia del “misterio de iniquidad”,

que subyace en el acontecer del mundo,

Sin embargo,

Dios sabe “escribir derecho en líneas torcidas”: sabe sacar bien del mal

al bien de los que aman a Dios”

Por la fe somos capaces de vencer el pecado y el demonio,

siempre que nos aliemos con Cristo

Él nos permite revertir el mal y el pecado,

nos hace posible sacar bien del mal,

crecer en las dificultades y santificarnos en nuestras cruces

El Prefacio de la IV Plegaria Eucarística describe bellamente este camino: Te alabamos,

Padre santo,

porque eres grande y porque hiciste todas las cosas con sabiduría y amor

A imagen tuya creaste al hombre y le encomendaste el universo entero,

Y cuando por desobediencia perdió tu amistad,

no lo abandonaste al poder de la muerte,

para que te encuentre el que te busca

Reiteraste,

por los profetas los fuiste llevando con la esperanza de salvación

Y tanto amaste al mundo,

Padre santo,

al cumplirse la plenitud de los tiempos,

nos enviaste como salvador a tu único Hijo

PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN •

¿Le pido a Dios que aumente en nos otros el don de la fe,

y que podamos mejorar la s'eparac ión de fe y vida

¿Cómo c'elebramos la euc aris tía

? ¿Es es ta para nos otros una c'elebrac ión donde c'onfluye nues tra vida c'otidiana y des de la c'ual s'alimos c'on nuevas fuerzas para c'onformar nues tro día de trabajo

¿Nos damos tiempo para “meditar la vida”,

para des c'ubrir a Dios en las c'irc uns tanc ias que nos rodean

? ¿Trato de ver y es c'uc har al Dios que interviene en mi vida diaria

¿Le abro c'uando él toc a a mi puerta

¿Introduc imos a nues tros hijos en el c'onoc imiento de la His toria Sagrada,

de forma que es te modo de c'onc ebir la fe s'ea algo familiar para ellos

? ¿Hemos hec ho una prác tic a de “lec tio divina” (meditac ión de la Biblia) c'omo es pos os y en familia

¿Hemos meditado c'omo pers ona y c'omo matrimonio en la intervenc ión del Dios providente en nues tra vida

? ¿En qué momento hemos perc ibido vitalmente s'u Providenc ia

? ¿Lo hemos des c'ubierto en nues tras c'ruc es

¿Hac emos ,

una meditac ión c'on nues tros hijos s'obre el Dios de nues tra vida

c ómo y dónde lo hemos experimentado

¿Rec urrimos a Dios s'ólo c'uando tenemos problemas o también lo hac emos para agradec er lo que nos regala,

o para dis c'ernir c'ómo y c'uándo debemos ac tuar en determinada oc as ión

Ampliar el horizonte

En la transmisión de la fe se acentuaba en particular el elemento racional y volitivo

Es decir,

las ideas y la voluntad eran lo predominante

O bien se acentuaba en la vida de fe el elemento devocional

En el último tiempo,

también se ha dado una fe “desacralizada”,

dejando en segundo o tercer plano el vínculo personal con el Dios vivo

En este horizonte nosotros ponemos en primer plano la fe como un encuentro con el Dios personal,

que está presente y actuante en nuestra historia: la fe es un “acontecimiento”,

algo que sucede en nuestra vida

Sin embargo,

resulta difícil comprender esta dimensión,

porque el hombre actual (y nosotros mismos) somos a menudo a-históricos: no bebemos de nuestra historia ni desentrañamos lo que ésta nos enseña

Si logramos descubrir al Dios de nuestra vida,

vamos a poder transmitir a nuestros hijos una fe que no sólo se arraigará en su cabeza y su voluntad,

sino que penetrará en su corazón

Será entonces natural para ellos contar con Dios,

De allí que sea preciso que como padres nos adentremos en nuestra propia historia y descubramos en ella la acción del Dios vivo

Esto se verá reforzado por el descubrir más profundamente la historia sagrada,

la historia de la salvación que relata la Sagrada Escritura

Ambos procesos se fecundan mutuamente

firmamos que la fe es un encuentro personal,

en el Dios que nos sale al encuentro,

que nos ama y quiere construir su reino en la tierra con nosotros

Vivir una fe bíblica o histórica requiere tomar conciencia de las unilateralidades que se dan en nuestra manera de vivir y transmitir la fe,

para abrirnos a un panorama más amplio y focalizar con mayor fuerza nuestro empeño evangelizador en lo que constituye el núcleo de la fe según la Sagrada Escritura

En este contexto,

queremos ahora continuar las reflexiones anteriores

Ilustrar la razón y fortalecer la voluntad Transmitir la fe a los hijos no se limita a que asientan las verdades de la fe con la razón

Su fe será puesta a prueba y cuestionada en un mundo no creyente

En general,

se apelaba en primer lugar a la razón y a la voluntad

La filosofía definía al ser humano como un “animal racional”

La tarea consistía entonces en iluminar la razón y la voluntad para que éstas afirmasen como verdad lo que le proponía la fe

Por otra parte,

había que mover la voluntad para que nuestra vida se conformase de acuerdo a la norma moral

Simplificando: la tarea de educar se centraba en transmitir verdades (“enseñar”,

adoctrinar) y practicar virtudes (a menudo,

La transmisión de la fe de modo semejante se centraba también en las prácticas religiosas,

que se cultivaban durante la niñez,

los hijos a menudo las iban abandonando

Es verdad que el elemento raci onal o conceptual de la fe es importante: a nuestros hijos debemos hacer asequible y razonable creer

Hoy no es suficiente la “fe del carbonero”

Junto con despejar las objeciones a la verdad revelada,

que podamos dar razón de lo que creemos

P ero transmitir la fe no se limita a que nuestros hijos asientan con la razón lo que les enseñamos

Su fe será puesta a prueba por un mundo relativista y no creyente

será cuestionada y hasta ridiculizada

Por otra parte,

la vida de fe comprende un elemento voli ti vo,

exige un comportamiento coherente

La persona tiene que llegar a practicar las virtudes y adquirir los hábitos propios de un creyente

la religión no es simplemente un catálogo de valores y virtudes que debemos adquirir

Cuántas veces hemos sido testigos de que la “costumbre” de ir a misa,

porque no la entienden o ya no les interesa

En definitiva,

esas prácticas religiosas no llegaron a internalizarse

Pero no sólo existe el peligro de una fe racionalista,

sino también de cultivar una fe “secularista”

Cuántas veces hemos sido testigos de la práctica de una fe entendida unilateralmente como servicio al hombre y,

que termina perdiendo su raigambre en el contacto personal con el Señor y convirtiéndose en un humanismo que prácticamente deja de lado al Dios vivo: no se necesita creer para jugarse por la dignidad del hombre y,

Nuestra fe debe mostrarse en obras,

pero es más que un imperativo de compromiso con la superación de la injusticia social

Lo distintivo reside en que nuestra caridad y fraternidad emanan de estar enraizados vitalmente en Cristo

La fuerza que nos lleva a preocuparnos por los más necesitados es que en ellos está Cristo y que es su amor el que fecunda nuestro amor

Introducir en el acontecimiento salvífico 35

Estamos llamados a superar todas estas formas erradas de vivir la fe

Nuestra meta ha de ser la unión entre fe y vida,

o como lo dice el concilio Vaticano II,

la superación del divorcio entre Evangelio y cultura

La vida de fe auténticamente bíblica es,

consiste en adentrarnos en un acontecimiento histórico del Dios que nos visita y quiere sellar con nosotros una alianza

Queremos entregar y cultivar en nuestros hijos una fe que los lleve a un encuentro personal con Cristo y que permanezca indeleble en su alma,

en medio de un mundo cada vez más alejado e indiferente ante Dios

La fe nos habla de una relación de amor entre personas

nos habla de ser “protagonistas” que actúan y establecen vínculos de entrega y de confianza,

que tienen una historia y se involucran en ella

nos habla de realidades que se viven y que nos cambian y enriquecen interiormente

de tareas que hay que realizar de la mano de Cristo el Señor

Mencionamos la decepción que significa para los padres constatar que sus hijos a menudo van dejando de lado las verdades de fe que creíamos inconmovibles,

siguiendo caminos muy distintos a los nuestros

Queremos ser capaces de educar la fe de nuestros hijos de forma que ésta prevalezca y se consolide a pesar de las vivencias que experimentan en el medio en que interactúan

capaces de entregarles una fe que transforme su vida y los lleve a cultivar costumbres y convicciones que superen las costumbres materialistas y descristianizadas que abundan por doquier y que también,

se van anidando en su corazón

La fe es una relación de amor entre personas que son “protagonistas” que actúan y estrechan vínculos entre ellas y el Señor

Un tipo de hombre sin historia El hombre actual suele ser un hombre a-histórico: vive el presente y del presente

Su vida está parcelada

No tiene mayor conciencia de su pasado ni menos aún elabora su historia

Sólo cuando constata traumas en su psiquis,

recurre al siquiatra que le lleva a escudriñar el origen de su comportamiento patológico

Trata de superar el pasado,

viviendo intensamente el presente,

sin saber qué va a suceder en un futuro que siempre es incierto

Por eso no es raro que la angustia y el stress sean en ellos (y en nosotros) una realidad dominante

No se reconoce en la trayectoria de su existencia la mano bondadosa y providente de un Dios que nos ama y que tiene un plan de amor para nuestra vida

El hombre actual (y nosotros lo somos) es un hombre esencialmente “discontinuo” o parcelado

Nuestra propia “historia sagrada” La gran historia sagrada se reactualiza en cada uno de nosotros: Cristo vive y actúa en mí,

La vida del creyente es radicalmente distinta: éste sabe que “Uno es el Señor

Una la fe,

Uno es Dios,

que está por encima de todos,

y que actúa por todos y está en todos” (Ef 4,

Ese Dios tiene un plan de amor para nuestra vida

Y ello es lo que le da coherencia

Podemos caminar en zig-zag,

ir por el camino recto o desviarnos,

caernos y levantarnos: pero él está siempre junto a nosotros

El Señor nos tiene cogidos de su mano

En nuestra existencia hay una trama,

hay “alguien” que nos acompaña,

que nos corrige y nos rescata: Cristo Jesús,

Cada uno de nosotros,

“sabemos” lo que los otros no saben,

porque tenemos la luz de la fe que nos hace “ver” la mano conductora del Dios providente

Como esposos,

que han sellado su vida de amor en el sacramento del matrimonio,

tenemos la conciencia que Dios nos ha unido,

y que él quiere tejer con nosotros una historia de amor,

en bien nuestro y de nuestros hijos

Él tiene un proyecto de vida con nosotros,

que estamos llamados a descubrir y realizar progresivamente en la fe

De esta forma,

la gran historia sagrada se “reactualiza” en nosotros

La “imitación” y “seguimiento” de Cristo no se reducen por ello a un “reproducir”,

aunque sea en forma imperfecta,

lo que Cristo vivió: su pasión,

sino a que él “reviva” en 37

reactualizándola sacramentalmente en la eucaristía y en nuestra propia vida

Los grandes “hitos” de la historia del Señor: su nacimiento,

los revivimos en nuestra propia historia

También en nuestra vida se dan hitos,

etapas donde la presencia de Dios y su acción se hacen más palpables y marcan nuestra senda

En nuestra vida se dan hitos y momentos de gracia donde la presencia de Dios se hace más palpable y cercana

Tomar conciencia Cuando los hijos comprenden la historia de salvación,

se ilumina el sentido de su propia historia familiar y personal

Nuestra fe,

nos lleva a tomar conciencia del paso de Dios por nuestra vida

Implica hacer conscientes los momentos en los cuales el Señor nos ha visitado,

Nosotros y nuestra familia,

somos una familia con historia

Con una historia llena de Dios,

de nuestra entrega y de nuestras caídas,

Somos una familia con memoria: constantemente,

Como María,

cantamos las “maravillas” que Dios ha hecho con nosotros,

como esposos y con nuestros hijos,

“recordando” su misericordia “que se extiende de generación en generación”

Esta fe viva es la que debemos transmitirles

A partir de su propia historia familiar,

los hijos podrán adentrarse en la gran historia de salvación

Y a su vez,

la comprensión de la gran historia de salvación iluminará vitalmente el sentido de su historia familiar y personal

Este proceso afianzará en los hijos una convicción existencial de la realidad del Cristo de “ayer,

Será una convicción que les permitirá ir por la senda de su vida,

con la paz que sólo el Señor sabe dar y con la confianza que “Dios es más grande que nuestro corazón” (1 Jn 3,

De esta forma,

la fe deja de ser algo teórico: se convierte en una forma de vida difícil de perder

PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN •

¿Qué tipo de fe s'e hac e más pres ente entre nos otros

¿Somos pers onas a-his tóric as ,

? ¿Qué s'ignific a para nos otros c'ontar c'on una “tradic ión familiar”

? ¿Se puede dec ir que para nos otros “la his toria es maes tra de la vida”

¿Podríamos s'eñalar algunos de los hitos más importantes de nues tra his toria familiar y des c'ubrir la pres enc ia de Dios en ellos

¿Tenemos c'onc ienc ia de que revivimos en nues tra propia his toria los ac ontec imientos de la vida de Cris to

? ¿Cuáles s'on nues tros mis terios gozos os ,

¿Tiene nues tra fe una c'lara nota de s'er una fe pers onal,

un enc uentro pers onal c'on el Señor,

c on María en el Es píritu Santo

¿Qué s'ignific a que nues tra fe s'ea “pers onal”

? ¿En qué c'ons is te una fe impers onal

? Por la fe es tablec emos un trato pers onal c'on Dios ,

¿Cómo vivimos es to en el día a día

Preparar la buena tierra

En este capítulo se aborda el importante tema de la capacidad de recepción del don de la fe

Si estamos llamados a transmitir vitalmente la fe a nuestros hijos,

entonces debemos tener presente que su recepción está condicionada por lo que son nuestros hijos tanto en el plano intelectual,

Ninguna persona recibe la fe como en una “tabula rasa”,

sino en una naturaleza que está marcada con realidades de diversos órdenes

Por eso se explica la armonía que debiera existir entre la naturaleza y la gracia

El don de la fe no cae como una “cosa” en nosotros,

como algo yuxtapuesto a nuestra realidad consciente y profunda

Por eso es preciso,

considerar los “presupuestos de la fe”,

Condicionamiento psicológico de la recepción de la fe Nos hemos referido a la fe en el Dios vivo,

que ha estado y está en nuestra historia personal y familiar

Esta consideración de la fe desde la perspectiva bíblica,

amplía considerablemente la tarea evangelizadora de los padres y de todo educador de la fe

nos lleva a considerar algo que reviste gran importancia en el proceso de educación de la fe

Nos referimos,

al condicionamiento psicológico de la recepción de la verdad revelada

El don de la fe no es un agregado que se yuxtapone a lo que somos como personas que poseen una sensibilidad determinada y una capacidad de comprensión condicionada por factores de diverso orden en la esfera natural

En el capítulo anterior,

señalamos que si no se tiene conciencia histórica,

y no se ha aprendido a “hacer memoria” viviendo sólo del presente,

difícilmente se va a comprender la fe de modo vital,

como revelación de una historia sagrada

En cambio,

que exista en la familia una conciencia histórica,

permite que los hijos se abran con mayor facilidad a Dios,

Señor de la historia,

en la trayectoria de su vida y de su familia

Psicológicamente,

eso les hace posible comprender su historia de familia como una historia sagrada

Al mismo tiempo,

podrán comprender más fácilmente la gran historia de salvación

Relación entre el orden natural y sobrenatural Se trata aquí de la armonía entre la naturaleza y la gracia o de la estrecha relación que existe entre el orden natural y el sobrenatural

La gracia que Dios nos regala la recibimos no como algo superpuesto o agregado a lo que somos

La gracia no es “algo” que se 42