PDF -IES Nº 1 “DRA ALICIA MOREAU DE JUSTO” - CAMPAGNE Fabian Alejandro, Feudalismo Tardio y Revolucion
Wait Loading...


PDF :1 PDF :2 PDF :3 PDF :4 PDF :5 PDF :6 PDF :7 PDF :8


Like and share and download

CAMPAGNE Fabian Alejandro, Feudalismo Tardio y Revolucion

IES Nº 1 “DRA ALICIA MOREAU DE JUSTO”

humanas unlpam edu ar fchst Institucional Sec Cambios y permanencia en las estructuras económica del Antiguo Régimen La transición del feudalismo al capitalismo 1 Feudalismo tardío el mundo rural en el Antiguo Régimen El señorío características y modelos de señoríos en la modernidad temprana

Related PDF

Facultad de Ciencias Humanas - UNLPam

humanas unlpam edu ar fchst Institucional Sec Cambios y permanencia en las estructuras económica del Antiguo Régimen La transición del feudalismo al capitalismo 1 Feudalismo tardío el mundo rural en el Antiguo Régimen El señorío características y modelos de señoríos en la modernidad temprana 2 La comunidad campesina y la propiedad comunal
PDF

UNIVERSIDAD NACIONAL DEL NORDESTE FACULTAD DE HUMANIDADES

hum unne edu ar academica programas historia Historia 20 Campagne, Fabián Alejandro Feudalismo tardío y revolución Campesinado y transformaciones agrarias en Francia e Inglaterra (siglos XVI al XVIII) Buenos Aires, Prometeo Libros, 2005 Cipolla, Carlo M (ed ) Historia Económica de Europa Siglos XVI y XVII Barcelona, Ariel, 1979,
PDF

INSTITUTO DE CULTURA, SOCIEDAD Y ESTADO

untdf edu ar programas 313 2018 pdf Historia Contemporánea y también la complejidad y extensión de dicha materia priorizamos el estudio de los procesos que consideramos fundamentales para pensar los cambios económicos, políticos y sociales que dan lugar a la conformación del modo de producción capitalista y a la formación de la mentalidad burguesa
PDF

fhuunseeduar

fhu unse edu ar asignaturas lic en sociologia historia CAMPAGNE, Fabián Alejandro (2005) Feudalismo tardio y nvolución Campesinadoy transformaciones agrarias en Francia e Inglatema (sighs XVI XVIII) la ed Ptometeo, Buenos Aires CORTÉS CONDE, Roberto (2007) Mundial Desde el Medioevo hasta los tiempos coloniales 3a ed Ariel, Buenos Aires (Capítulo Il La
PDF

UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA BACHILLERATO DE BELLAS ARTES

bba unlp edu ar uploads docs programas2016 3 La consolidación del feudalismo como sistema político, económico y social Características generales La expansión feudal del siglo XI y XII en Europa occidental Vida urbana las ciudades y expansión comercial Circuitos comerciales y tipos de producción La crisis del siglo XIV 2 Transición al capitalismo Siglos XV AL XVIII
PDF

Escuela N° 9-004 Normal Superior “Gral T de Luzuriaga”

ens9004 mza infd edu ar sitio upload Hist 2
PDF

humunsaeduar

hum unsa edu ar web web2 Programas Programas 2009 Prof
PDF

IES Nº 1 “DRA ALICIA MOREAU DE JUSTO”

ies1 caba infd edu ar sitio upload Historia
PDF

Campagnes légendaires 3.0

Le Socialisme à la Campagne - Archives de Saumur - Ville de Saumur

PDF Les monstres de Mystara pandius Les monstres de Mystara pdf PDF les monstres de faerûn JdRP jdrp telechargement asmodee monstres35 pdf PDF publication no 4 de la collection jadex – utiliser l'authorité de publications gc ca collections collection

bibliotecadigital uca edu ar antiguo egipto campagno pdf El egiptólogo argentino Marcelo Campagno, Profesor de la Universidad de Buenos Aires e Investigador del CONICET, es uno de los investigadores que ha hecho punta en sus estudios sobre el origen del estado egipcio y el rol de la ideología

Campaign 1 Teacher's Book.pdf

How To Create An Unstoppable Marketing And Sales Machine: An

thegolfvirgin the teacher 39 s commentary If you are looking for a book The Teacher's Commentary by Lawrence O Richards in pdf form, then you have come on to correct website We present complete version of this book in txt, DjVu, ePub, doc, PDF

Campayo Ramon - Desarrolla Una Mente Prodigiosa.pdf

Mnemotecnia - Coach Eduardo Sánchez

Lectura desarrolla unaMENTE PRODIGIOSA ultrarapido Ramón Campayo compitiendo Nuestra mente es compleja y tiene capacidades conscientes y sub Desarrolla una Mente Prodigiosa Ramón Campayo Edit EDAF ○ La consciencia la usamos exclusivamente para razonar y elegir, y a

  1. Desarrolla una mente prodigiosa
  2. Ramón Campayo
  3. estrategia de mediación lectora para el desarrollo de la lec
  4. Ramón Campayo Martínez
  5. Por Ramón
  6. Campayo
  7. desarrollan temas muy específicos
  8. público con demostraciones de una memoria prodigiosa
  9. Dominic O´Brien o Ramón Campayo son algunos de los nombres que
  10. nuestra mente va pasando de una idea a otra de forma aparentemente arbitraria

Campbell Jilid 1

View full text article - Cabi

67531 metadc3065 m2 1 high res d dissertation pdf Diakses 1 Juni 2014 549 563 Campbell, N A , Reece, J B , Mitchell, L G (2002) Biologi Jilid 1 Edisi Campbell, Neil A Reece,

  1. DAFTAR PUSTAKA Campbell
  2. Tafsir Ibnu Katsir Jilid 4
  3. Diakses 1 Juni 2014
  4. Campbell
  5. Jilid 1
  6. Biologi Edisi Kedelapan Jilid 1
  7. Edisi Kedelapan Jilid 3
  8. Page 1
  9. Biologi Edisi Kedelapan jilid

Campbell-Joseph--El-heroe-de-las-mil-caras.pdf

The Hero With A Thousand Faces Joseph Campbell

PDF Campbell, Joseph El Heroe De Las Mil Caras fido palermo edu servicios dyc blog docentes 25143 91318 pdf PDF The Hero With A Thousand Faces, Commemorative Edition rosenfels Joseph 20Campbell 20 20The 20Hero 20With

  1. el viaje del heroe joseph campbell libro pdf gratis
  2. el heroe de las mil caras epub
  3. el heroe de las mil caras resumen
  4. the hero with a thousand faces

Campbell, Joseph - El poder del mito.pdf

El héroe de la ficción postclásica The hero of post-classical fiction

PDF Joseph Campbell Libro Esotericolibroesoterico biblioteca Varios 121097483 El poder del mito pdf PDF Campbell Joseph El Poder del Mito pdf Naxas Narat naxasnarat files wordpress campbell joseph el poder del

PDF Campbell Las mascaras de dios I – Mitologia Primitiva circulosemiotico files wordpress campbell las mascaras de dios i mitologia primitiva pdf PDF JOSEPH CAMPBELL LAS MÁSCARAS DE DIOS elboomeran upload ficheros las mascaras de dios

libroesoterico biblioteca Varios VARIOS 3 121097483 Esta conversación entre Bill Moyers y Joseph Campbell tuvo lugar en 1985 y 1986, primero en el Rancho Skywalker de George Lucas, y después en el Museo de Historia Natural de Nueva York Muchos de los que leímos la transcripción original quedamos

Home back Next

E Fabian Alejandro,

Feudalismo Tardio y Revolucion

Description

Feudalismo tardío

y revolución C rtN rcu w ii» vT iL ^ w a w ^ sao K B a a r a iu s'lk i l«sKílAT«UlA0 >dMW XVI XVIII)

Fabián Alrjaiulm Campagne

Fabián Alejandro Campagne

Feudalismo tardío y revolución Campesinado y transformaciones agrarias en Francia e Inglaterra (siglos XVI-XVIII)

Campagne,

Fabián Feudalismo tardío y revolución : campesinado y transformaciones agrarias en Francia la ed

21x15 cm

ISBN 9 8 7

Historia de Francia I

Titulo CDD 944

©De esta edición,

Prometeo Libros,

2005 Av

Corrientes 1916 (C 1045AAO),

Buenos Aires Tel

: (54-11) 4952-4486/8923 / Fax: (54-11) 4953-1165 e-maíl: [email protected] http www

com Diseño y Diagramación: R&S Ilustración de tapa

“Las Espigadoras” (detalle) de Jean Francois Millet

ISBN: 987-574-014-4 Hecho el depósito que marca la Ley 11

índice Presentación

Primera Parte

FEUDALISMO TARDÍO Las estructuras agrarias en el Antiguo Régimen Capítulo 1

El señorío (í): la propiedad de la tierra

El señorío (II): el poder sobre los hom bres

De señores a terratenientes: evolución del señorío durante el feudalismo tardío (siglos XV-XVIIl)

La renta de la tierra y la extracción del excedente campesino en el Antiguo Régimen

La comunidad rural pre-industrial: campos abiertos y propiedad colectiva

Segunda Parte

REVOLUCIÓN Las vías inglesa y francesa hacia el capitalismo agrario Capítulo 6

La via inglesa hacia el capitalismo agrario (1): los cercamientos y las transformaciones en el derecho de propiedad

La vta inglesa hacia el capitalismo agrario (II)

la revolución agrícola y las transformaciones en las técnicas de producción

La vía francesa hacia el capitalismo agrario (I)

los fundamentos campesinos del absolutism o

La vía francesa hacia el capitalismo agrario (II): revolución burguesa y consolidación de la propiedad campesina

índice Analítico

índice de gráficos y tablas Los componentes del señorío clásico

Distribución de ingresos de la Administración de O su na

A Maria Jo s'e Campagne A Maria Azul Benitez Campagne A Fausto Benitez Campagne

Prefacio El presente libro no ha sido escrito para los especialistas

El lector modelo imaginado no es el experto en las historias agraria o económica de la Europa preindustria

Feudalismo tardío y Revolución es un ensayo destinado a los alumnos de grado de las carreras tercianas y universita­ rias de historia

Su principal objetivo es facilitar una introducción al análisis de procesos históricos complejos y de larga duración,

proporcio­ nar un relato global de la disolución del feudalismo y del nacimiento del capitalismo agrario en el Occidente europeo

Aun cuando el objeto de estudio se ha focalizado preferentemente en los casos inglés y francés,

abundan en los dos primeros capítulos referen­ cias a la España temprano-moderna

Las originalidades ibéricas,

que la escasa difusión de los análisis comparativos contribuye con frecuencia a ocultar,

funcionan como mecanismo de contraste,

y permiten poner de manifiesto las originalidades que caracterizaron a las estructuras agrarias en ambas márgenes del Canal de la Mancha

El presente ensayo pretende también difundir los principales aportes recientes realizados por la bibliografía en idioma extranjero,

que las po­ cas traducciones al castellano convierten en inaccesibles para la mayoría de los estudiantes de historia de lengua española

Por todos estos motivos,

que en la producción historiográfica especializada adquiere una importancia capital,

ha sido reducido aquí a su mínima expresión

Las notas al pie de página no incluyen citas bibliográficas,

sino glosas y comentarios al contenido des­ plegado en el cuerpo principal

Por su parte,

las referencias bibliográfi­ cas han sido agrupadas al final de cada capítulo

Una parte sustancial del contenido y de la estructura de Feudalismo tardío y Revolución se origina en una serie de cursos y seminarios internos dictados en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires,

en el marco de la cátedra de História Moderna

Reconozco aqui mi deuda con los alumnos que,

con sus preguntas e inquietudes,

contribuyeron a mejorar la organización del material y me obligaron a clarificar los puntos oscuros de la exposición

El carácter de estadio comparado que explícitamente informa el pre­ sente trabajo permite proponer,

diversas claves de lectura Los lectores meramenente interesados en los procesos franceses pueder saltear sin remordimientos ios capítulos 5,

Por el contrario,

aque­ llos interesados en las transformaciones inglesas pueden hacer lo propic con los capítulos 3,

No puedo dejar de mencionar a los colegas que colaboraron conmigc en la obtención del material,

en la búsqueda de bibliografía,

o en la lectura de versiones preliminares de los diversos capítulos: son ellos,

Patricia de Forteza,

Soledad ju sto ,

Adriana Pawelkowski,

Gabriela Monezuelas,

Ángeles Soletic y Nora Sforza

Mi agradecimiento también para Fernanda Gil Lozano,

Judith Farberman y Cristina Boccia de Solimine,

Por último,

vaya también mi reconocimiento para los maestros-que inspiraron mi trabajo,

los profesores José Emilio Burucúa,

Carlos Astarita,

María Estela González de Fauve y Enrique Tandeter

'Sir­ va también el presente libro como un pequeño homenaje a la memoria de éste último,

cuyo deceso ha generado en la historiografía argentina una perdida inconmensurable

Buenos Aires,

Primera Parte

FEUDALISMO TARDÍO Las estructuras agrarias en el Antiguo Régimen

Capítulo 1

El señorío (I): la propiedad de la tierra 1- El señorío como Upo ideal En agosto de 1860,

el príncipe Fabrizio de Salina,

protagonista de II Gattopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa,

abandonaba junto con su familia la ciudad de Palermo,

en medio del derrumbe de la monarquía borbónica provocado por el avance de Garíbaldi y de las fuerzas del reino de Piamonte-Cerdeña

El aristócrata siciliano había decidido refugiarse en su señorío rural de Donnafugata,

tanto como el sentido de posesión feudal que sobrevivía en ella todavía

Al llegar a la aldea,

el príncipe es recibido por los notables de la villa

el notario- y por una multitud de campesinos,

tten cuyos ojos inmóviles se transparentaba una curiosidad nada hostil,

por­ que los aldeanos de Donnafugata sentían realmente cierto afecto por su tolerante señor feudal que olvidaba a menudo exigir los cánones y los pequeños arrendamientos”

La notable reconstrucción histórica de Tomasi di Lampedusa,1 edita­ da en forma postuma en 1958,

nos induce a recordar que el señorío fue un protagonista esencial de la evolución histórica del campo europeo en el milenio que transcurre entre los siglos IX y XVllL De hecho,

como nos sugiere la persistencia del señorío en la Sicilia de 1860,

es posible detec­ tar una fuerte presencia de elementos señoriales hasta muy entrado el siglo XIX

Y no tan sólo en Europa central u oriental,

sino también en otras regiones periféricas del continente,

en particular en el área medite­ rránea

En otros casos,

los persistentes resabios de antiguas instituciones

y llevada al cine por Luchino Visconti en 1965

Nacido en 1896,

Tomasi di Lampedusa vivió inmerso en la realidad del extremo sur itálico,

lo que le permitió describir como nadie las notables supervivencias antiguorregimentales que caracterizaban a la región todavía en la segunda mitad del siglo XIX

Capítulo 1 Señorío (1): la propiedad de (a (ierra

feudales continúan hasta comienzos del siglo XX

El copyhold,

nombre que en Inglaterra recibían las tenencias a censo,

expresión local de la pequeña propiedad campesina dependiente,

desaparece formalmente tan sólo en 1922

Diez años des­ pués,

el Instituto de Reforma Agraria de la II República Española consta­ taba la persistencia de no pocas prestaciones de carácter señorial en las áreas rurales,

a pesar de la teórica supresión encarada por las Cortes de Cádiz a comienzos del siglo XIX

¿Cómo definir en términos ideales,

a una entidad como el señorío

? ¿Cómo definir a esta fenomenal estructura que logró perdurar en el Viejo Mundo por más de un milenio,

que le costó a los regímenes burgueses surgidos de las revoluciones modernas- más de un siglo de esfuerzos concer­ tados para erradicar definitivamente todo recuerdo de su existencia

? El historiador español Salvador de Moxó define al señorío como el conjunto de tierras que constituía la propiedad eminente y el área de jurisdicción de un señor

Abandonemos ya algunos estereotipos,

y diga­ mos que la titularidad de un señorío podía estar en manos de laicos o eclesiásticos,

Podía ejercerla un sujeto individual o colectivo (las ciudades y los monasterios eran,

Finalmente,

y el dato deviene esencial en el período tem­ prano-moderno,

los titulares de los señoríos podían ser tanto nobles como plebeyos

En el feudalismo tardío era muy frecuente que individuos que no pertenecían al estamento nobiliario compraran señoríos,

como un primer paso esencial para el ennoblecimiento de las generaciones futuras del linaje

Transformados en mercancías,

los símbolos del status nobilia­ rio (blasones,

títulos,

cargos) constituían un peculiar mercado al que acudía ávida la burguesía antiguorregimental

Gracias a la definición de Salvador de Moxó,

apreciamos que el seño­ río se componía de dos elementos fundamentales

En primer lugar,

un componente solariego: la propiedad de la tierra

Un señor es,

En segundo lugar,

un componente jurisdic­ cional: el poder sobre los hombres,

la capacidad de ejercer facultades propias de las prerrogativas del poder estatal,

el imperio para formular normas que el colectivo de habitantes dentro del territorio debe obede­ cer

Analíticamente,

esta distinción permite hablar de dos formas dife­ rentes de señorío,

el señorío dominical y el señorío jurisdiccional,

equi­ valente a la distinción que la historiografía francesa realiza entre seigneu­ rie foncière y seigneurie banale

Primera Parie

F luimusmo T aroIo

La superposición de ambos componentes,

la propiedad de la tierra y ¿l poder sobre los hombres,

el señorío dominical y el señorío jurisdiccio­ nal,

es la que da lugar al señorío pleno,

síntesis de las relaciones sociales y de las formas de dominación prototípicas del feudalismo clásico

Cabe preguntamos,

tal como lo estamos des­ cribiendo,

o si es una mera construcción abstracta de los historiadores

No se trata de un interrogante retórico,

porque los dos elementos que hemos analizado por separado podían,

exis­ tir en forma independiente

Un componente no implicaba necesaria­ mente la existencia del otro

De hecho,

es varios siglos anterior al componente jurisdiccional

Desde mucho antes de apropiarse del poder de bando,

los señores fue­ ron grandes propietarios de tierras,

Por otra parte,

cuando finalmente se impuso el señorío jurisdiccional,

el nuevo elemento se superpuso sobre el señorío dominical,

con una per­ manente tendencia a excederlo en términos espaciales

Esta última cir­ cunstancia explica las razones por las que los titulares de los señoríos jurisdiccionales podían tener,

imperio sobre personas que no vivían dentro de sus dominios territoriales

En consecuencia,

la superposición a la que antes aludimos nunca era absoluta

El compo­ nente jurisdiccional tendía siempre,

a ser más exten­ so que el componente dominical

En muy raros casos,

en la Edad Moder­ na en rarísimos casos,

un señor era dueño de la totalidad del territorio sobre el que ejercía su potestad jurisdiccional

en la España de los Trastámara y de los Austrias,

fue frecuente la :reación de nuevos señoríos conformados casi exclusivamente por el com­ ponente jurisdiccional,

con la ausencia absoluta de elementos de orden iominical,

señoríos en los cuales el señor no poseía prácticamente tierras dentro del espacio sobre el cual ejercía su poder de bando

Creados por imperiosas necesidades de legitimación de la dinastía reinante,

o como consecuencia de las necesidades fiscales del estado feudal centralizado,

los nuevos señoríos se conformaron en regiones que ya estaban pobladas desde hacía siglos,

en las cuales la propiedad de la tierra se hallaba con­ solidada en su casi totalidad

En consecuencia,

a menos de que el linaje a cargo de la titularidad del llamante señorío iniciara una política de adquisición de tierras,

nunca llegaría a convertirse en propietario territo­ rial dentro de su propia jurisdicción señorial

Como no podía ser de otra manera,

esta peculiar situación generaba constantes conflictos entre los señores y sus vasallos,

en particular cuando los señores jurisdiccionales intentaban imponer la idea de que también eran señores solariegos,

Capítulo 1

Señorío (I): la propiedad de la tierra

cando así percibir tributos a los que jurídicamente no tenían derecho

En ocasiones,

la situación de tensión generada por la venta de pueblos provocaba un estado de rebelión crónico,

que se originaba en la sensa­ ción de retroceso jurídico que implicaba el paso del realengo al señorío

El señorío dominical,

el conjunto de tierras cuya propiedad perte­ nece a un señor feudal,

debe dividirse analíticamente en dos grandes secciones

Por un lado,

las tenencias campesinas dependientes o tenen­ cias a censo,

que en Francia recibían el nombre colectivo de censive

Por el otro,

Comenzaremos el análisis por el censive,

compuesto por el conjunto de tenencias campesinas de­ pendientes

Señorío Jurisdiccional (seigneurie banale)

Señorío Dominical o Solariego (seigneurie foncière)

Dominio Tenencias a Censo

Reserva Señorial (demesne)

Primera Parte

para comprender el régimen con el que accedieron a la tierra la mayor parte de los campesinos en Europa Occidental,

entre los siglos XIII y XVIII,

debemos traer a colación el concepto de enfiteusis

En el antiguo derecho civil romano,

la propiedad enfiteutica funcionaba como un ius tertium entre las dos categorías clásicas que reglaban el acceso a la tierra,

Claro que,

como lo revela su origen griego ( em fyteu sis),

la enfiteusis fue siempre una categoría exótica,

híbrida,

que incomo­ daba a los juristas,

habituados a categorías menos ambiguas

La enfiteusis fue,

la forma de propiedad hegemónica a partir de la cual el campesino del Occidente europeo accedió a la tierra,

entre la decadencia de la servidumbre y el estallido de las revoluciones burguesas

El dom inium y la locatio resultan en la actualidad categorías de fácil comprensión,

en tanto fueron plenamente recuperadas por el derecho civil burgués

El d'om inium es la propiedad privada absoluta sobre las cosas materiales,

el derecho en virtud del cual un objeto se encuentra sometido a la voluntad y acción de una persona

si tomamos cualquier código civil moderno veremos que lo que cotidianamente de­ nominamos propiedad,

se describe técnicamente con el nombre de do­ minio

el dominio permite enajenar sin limitación alguna el bien poseído,

Implica también el derecho de traspaso irrestricto a los herederos

Even­ tualmente,

supone también el derecho de destrucción de la cosa

La locatio es,

la cesión temporaria del usufructo,

del dere­ cho de uso de una cosa,

mediante un comrato que expresa un acuerdo consensuado,

oneroso y de duración limitada

Se trata,

de la facultad de arrendar o alquilar parcelas de tierra,

inmuebles u otros bie­ nes materiales de envergadura

Esta cesión temporaria del derecho de uso no implica,

presunción de propiedad alguna en favor del locatario

El dom inium del locador no se ve de ninguna manera afectado

¿Por qué la enfiteusis resulta un derecho intermedio entre las catego­ rías de dom inium y locatio

porque recurre a una ficción jurídica fenomenal,

al dividir al dominio en dos realidades diferentes,

en el contexto de la historia agraria antiguorregimental,

el término dominio suele emplearse según dos acepciones diferentes: para referirse a la propiedad sobre las cosas materiales,

y para designar a la porción de las tierras señoriales que no han sido enajenadas o convertidas en tenencias campesinas a censo

las prerrogativas del estado propias del derecho público

Capítulo 1

Señorío (í): la propiedad de la tierra

generando la ilusión de que un bien puede tener dos dueños al mismo tiempo,

aunque con diferentes derechos sobre la cosa

El dom inium queda dividido,

en dom inio útil y dom inio directo

estaba cediendo a perpetuidad el derecho de usufructuar el suelo,

estaba cediendo a perpetuidad el dom in io útil

En consecuencia,

este derecho de uso así configurado se convertía en una propiedad p e r se,

que podía enajenarse y transmitirse libremente

¿Cuál es entonces la di­ ferencia con el dom inium indiviso,

con la propiedad plena de la tierra

? Pues que la enfiteusis suponía la existencia de un segundo dominio,

que el propietario original de la tierra se reservaba para sí

Es este segundo dominio el que otorgaba a su propietario el derecho de percibir cargas y rentas,

que implicaban el recono­ cimiento de que la persona que poseía a perpetuidad el dom inio útil n o detentaba,

un dom inium indiviso o absoluto sobre la tiejra

En consecuencia,

el antiguo propietario del inmueble o parcela ha perdido para siempre el derecho de usufructo del bien en cuestión,

pero conserva el derecho de percibir cargas y rentas que recaen a perpetuidad sobre el mismo

Queda entonces un solo expediente para que el propie­ tario original recupere el dom in io útil: la interrupción del pago de las cargas por un tiempo medianamente prolongado (en el período moder­ no,

el término convencional rondaba los 3 años)

Sólo entonces el pro­ pietario del dom inio directo podía recobrar el dom inio útil ,

acabando con la ficción del dominio dividido

La situación es,

El propietario conserva una fracción del dom inium ,

pero ya no puede disponer de su parcela o in­ mueble

posee un derecho perpetuo de usu­ fructo,

pero como carece de la otra fracción del dom inium ,

deberá pagar cargas perpetuas para poder conservarlo

' ¿Cuál de estos dos com ponentes del dominio escindido se asemeja más a nuestra concepción moderna de propiedad privada de la tierra

? La respuesta correcta señala en dirección del dom in io útil

La enfiteusis clásica no debe asimilarse al arrendamiento o a ninguna otra forma de lo catio

No se trata de un arrendamiento de largo plazo,

en el cual el propietario del d'om in io d'irecto funciona com o locador y el enfiteuta

como sinónimo de dominio directo,

resulta menos apropiado en este contexto

resulta pertinente reservarlo para referirse a un atributo o potestad del astado antes que a un derecho de las personas particulares

Primer«) Parte

F eu da lism o T ard Io

Norrio locatario

En la propiedad enfitéutica tradicional la cesión del ¿dominio útil era perpetua,

por lo que se asemejaba notablemente a una ^propiedad estable y segura sobre la tierra

A menos de que se interpu­ siera el expediente extremo de la interrupción permanente del pago de las cargas,

el propietario del d'om in io d'irecto no tenía forma de recu­ perar el d'om in io útil

Hacia finales dei Antiguo Régimen,

las parcelas explotadas en régimen enfitéutico eran caracterizadas como propiedades enajenadas,

tan inaccesibles a sus propietarios directos cómo los bienes efectivamente vendidos a terceros

Para entonces,

hacía ya muchos siglos que el enfiteuta no debía solicitar siquiera la autori­ zación del titular del dominio d'irecto para vender o arrendar el dom in io útil de una parcela

Bastaba con que el com prador del d'o m in io útil continuara cumpliendo con las cargas originales para que el contrato enfitéutico continuara vigente

El enfiteuta podía también arrendar el dom inio ú til ,

en una peculiar y eficaz com binación de la locatio con la enfiteusis: el arrendatario pagaba,

y las cargas tradicionales al propietario del d'om in io d'irecto

Esta triangulación,

muy frecuente en la baja Edad Moderna,

fue una de las vías más habituales de penetración de la propiedad burguesa en el campo europeo,

en perjuicio de las propiedades campesina y nobilia­ ria

La asimilación de la enfiteusis a una forma estable de propiedad sobre la tierra se percibe,

en los manuales de derecho feudal de finales del A n den Régime

En su D'iccionario de feu d'o s'y de derechos señ oriales útiles y h on oríficos ,

Joseph Renauldon define las voces “señor directo” y “señor útil”

Es precisamente éste último,

a quien el autor consideraba el verdadero propietario de la tierra

El señor directo era considerado,

propietario de las cargas que grava­ ban la propiedad

Similar criterio se encuentra en el C atastro ordenado por el marqués de la Ensenada,

En el caso de las tenencias a censo,

el encuestador consideraba como dueño de la tierra al detentador del dominio útil

El propietario del dom inio directo sólo era considerado como dueño del derecho a percibir determinadas rentas perpetuas

Ante quienes puedan considerar abusiva la asimilación de la propie­ dad enfitéutica a la propiedad plena de la tierra,

a raíz de los tributos perpetuos que gravaban la misma,

resulta oportuno recordar que en el derecho liberal burgués la propiedad privada se encuentra también limi­ tada por diversos factores

Entre ellos,

se destacan la potestad impositiva del estado,

la facultad de expropiar bienes de los particulares,

Capitulo 1

Señorío (i) la propiedad de la tierra

pecuniarias en los estatutos criminales,

y la reglamentalas prácticas sucesorias

las siguientes características definen a la enfiteusis clásica: • '•:Se trata de una ficción legal en tomo a la división del dom in iu m ,

que " 'p e r m i t í a justificar la cesión perpetua del derecho de uso

• Este dom inio útil devenía en sí mismo una forma de propiedad,

una mercancía que podía enajenarse en forma temporaria o permanente,

convertirse en garantía real de prestamos pecuniarios,

todo ello sin que mediara el consentimiento del pro­ pietario del dom in io directo

• Para gozar a perpetuidad del dom inio útil de una parcela,

el enfiteuta debía pagar anualmente un conjunto de cargas

Algunas de ellas te­ nían un peso económico secundario,

aunque conservaban un enorme valor simbólico,

que contribuía a poner de manifiesto el carácter de­ pendiente de la propiedad en cuestión

resultaban gravosas en términos económicos,

pero carecían del poder de simbo­ lizar el status inferior de una propiedad con dominio escindido

• El enfiteuta debía también hacer frente a las tasas o derechos de mu­ tación,

que a diferencia de las cargas anteriores no tenían una perio­ dicidad determinada ni debían pagarse todos los años

A causa de la ficción legal que privaba al enfiteuta del dom inium indiviso,

el dom inio útil- cambiaba de manos,

ya fuera a causa de una compraventa o con motivo del traspaso a los herede­ ros,

el titular del dom inio directo tenía derecho a la percepción de un tributo,

No podían ser modificados por los propietarios del dominio directo

Ésta era una de las características más originales de este peculiar mecanismo de acceso a la tierra

• El titular del dom inio directo no podía recuperar el dom inio útil enajena­ do,

a menos de que mediase un incumplimiento prolongado en el pago de las cargas por parte del enfiteuta

• En diversas regiones del Occidente europeo,

el derecho de preferen­ cia era otra característica prototípica de la enfiteusis

En los casos de de penas

que podía resultar en extremo beneficiosa para los titulares de los señoríos,

si el mercado inmobiliario tenía un carácter dinámico en la región

P rim e ra

F eu da lism o T ard ío

compraventa de la tenencia enfitéutica,

si el propietario del dominio directo

tenía derecho a quedarse con la parcela,

reconstituyendo su dominio absoluto sobre la misma

La dependencia personal no sólo limitaba la movilidad física de los siervos,

sino que también los privaba de la posibilidad de ser sujetos de derecho,

de accionar en el mercado de tierras,

de adquirir compromiso alguno a través de documentos escritos

La servi­ dumbre de mano muerta impedía que los siervos pudieran ser propieta­ rios de iure del dominio útil

Al mismo tiempo,

la arbitrariedad en el esta­ blecimiento de las cargas,

otra de las características de la dependencia servil,

también conspiraba contra la difusión de la enfiteusis

En las cartas de franquicia,

que los señores franceses otorgan

se percibe con claridad la transfor­ mación jurídica que hizo posible la generalización de la enfiteusis

Estos documentos,

impuestos de manera irremediable por el proceso de colo­ nización interna del Occidente europeo,

liberaban a los campesinos de las antiguas constricciones de la dependencia personal

Los señores reco­ nocían la abolición de la servidumbre de mano muerta,

el fin de la imposición arbitraria de los tributos y la plena libertad para contraer matrimonio

Renunciaban también al derecho de disponer del trabajo excedentario de la totalidad del grupo familiar campesino

Lejos de limitar al fisco dominical

las cartas de franqui­ cia lo regularizaban,

lo introducían en la costumbre,

Cuando en la segunda mitad del siglo XII,

los juristas del Mediodía francés buscaron un término adecuado que diera cuenta de este nuevo régimen de tenencias campesinas,

derivado de la abolición de la servi­ dumbre,

redescubrieron en los moldes del antiguo derecho romano la

las normas legales obstaculizaron,

por moti­ vos claramente fiscales,

la posibilidad de que los señores reincorporaran a sus reservas las parcelas recuperadas,

sancionando estatutos que imponían una nueva cesión en régimen de enfiteusis,

con el objeto de mantener intacto el tamaño del censive (cfr

Capítulo 1

Señorío (I): la propiedad de la cierra

institución apropiada: la enfiteusis clásica

De hecho,

las cartas de fran­ quicia habían comenzado a convertir a los campesinos en propietarios de Jacto del dominio útil de sus parcelas,

al establecer una disociación entre el derecho a percibir cargas y el derecho de uso de las mismas

Por todo ello,

no resulta casual que las regiones de Francia en las que las cartas de franquicia se dieron con mucha menor intensidad

fueran las únicas provincias en las que resabios de la antigua servidumbre persistieron hasta a finales del siglo XV1ÍI (para felicidad de la retórica emancipacionista de las asambleas revolucionarias posteriores a 1789)

Todavía en el Siglo de las Luces,

los siervos borgoñones sufrían las limitaciones del régimen de mano muerta,

que impedía el pleno funcionamiento del régimen enfitéutico: podían abandonar sus parcelas libremente,

pero al hacerlo perdían sus tierras y sus bienes muebles,

que quedaban en poder del titular del señorío

En Inglaterra,

la coyuntura de crecimiento demográfico,

que llega a su apogeo en la segunda mitad del siglo XIII,

permitió que el surgimiento de la enfiteusis coexistiera con el mantenimiento generalizado de la ser­ vidumbre

La pulverización de las tenencias campesinas,

sumada al au­ mento de la presión por acceder a la tierra,

permitió que los señores ingleses toleraran el acceso al mercado de tierra de los tenentes de condi­ ción servil,

en sujetos con capacidad para ad­ quirir compromisos legales,

y en verdaderos propietarios del dominio útil de sus tierras

La presión demográfica aseguraba,

que los señores dominicales ingleses tuvieran siempre en explotación sus parcelas de­ pendientes,

al tiempo que el intenso intercambio inmobiliario incremen­ taba los ingresos derivados de la percepción de las tasas de mutación (otro signo de que estamos ya en presencia de un nuevo régimen de acceso a la tierra)

? A diferencia de las primitivas formas del señorío dominical carolingio,

o de los extensos latifundios típicos de la segunda servidumbre en Europa Oriental,

los señoríos solariegos occidentales adquirieron,

desde los siglos finales del Medioevo,

una serie de caracte­ rísticas distintivas: la disminución del tamaño de la reserva,

la significa­ tiva reducción del papel de las tenencias campesinas en la explotación de las tierras del señor,

y la casi plena desaparición de las prestaciones gratuitas de trabajo o corveas *4

Primera Parte

F eudalismo T akwo

l i r i a s'generaciones de medievalistas han descripto el irremediable Édceso de la corvea,

y su conmutación por pagos pecuniarios a partir páglo XIL En consecuencia,

las prestaciones de trabajo forzado al l'e adél Elba fueron un rareza durante la modernidad temprana

En Ijañá y Francia se limitaban a las provincias más arcaicas,

donde ha§j|rrquedado reducidas a un pequeño número de jom adas al año

típicas de muchos sefríos carolingios

la corvea reaparece en Francia en pleno siglo XVIII,

no % como mecanismo de explotación de la fuerza laboral a nivel micro,

inó como parte de la política de obras públicas del estado centralizado,

^ p a rticu la r en relación con el trazado de una red vial y caminera (que,

se convirtió en uno de los más importantes impulsos moderíüzadores legados por el estado absolutista al desarrollo del capitalismo francés y de su mercado interno unificado)

En la década de 1720,

el ’gobierno central envió a los intendentes un edicto,

en el que se detallaí&n los estándares de calidad que debían aplicarse al mantenimiento de los caminos del país

Como la fuerza de trabajo requerida para el cum­ plimiento de la tarea estaba fuera del alcance de los intendentes,

algunos funcionarios interpretaron que el edicto decretaba,

el estableci­ miento de una nueva carga pública,

El inventor del Sistema fue Philibert Orry,

quien exigió a los campesinos de su jurisdicción quince jornadas de trabajo gratuito al año

A los asalariados no propietarios se les demandó tan sólo tres días de prestaciones

Nobles,

eclesiásticos y residentes urbanos quedaban exen­ tos de la prestación del servicio

La carga recaía sobre todos aquellos que residían a menos de catorce kilómetros de la red vial que debía repararse

Cuando diez años más tarde Orry devino Controller General del reino,9 extendió el sistema a todas las intendencias del país

La corvea real termi­ nó difundiéndose de tal forma,

que Orry debió solicitar a los intendentes que redujeran sus exigencias,

puesto que la distracción de la fuerza de trabajo campesina comenzaba a afectar en forma negativa el volumen del

la limpieza de los canales de irrigación,

la ampliación de la red de caminos,

o la reparación de la casa solariega

Las corveas relacionadas con el acarreo de mercaderías,

aún cuando en ocasio^ nes reducidas a una única jom ada anual,

fueron las últimas en desaparecer,

en tanto implicaban un ahorro real para el fisco señorial

equivalente a una moderna secretarla de Hacienda 6 Finanzas

Capitulo i

Señorío (I): \o propiedad de la tierra

amenazando con provocar un incremento de precios y una baja en la recaudación de los impuestos directos

Si las corveas y las prestaciones de trabajo forzado no tenían ya un papel relevante en la Alta Edad Moderna,

¿cuáles eran,

los mecanismos reales de extracción de la riqueza campesina en el feudalis­ mo tardío

? ¿Cuáles eran los tributos señoriales que tenían que pagar los campesinos que usufructuaban la tierra en régimen de enfiteusis

? Las cargas que gravaban las tenencias enfitéuticas se reducían a tres: los cen­ sos,

las rentas propiamente dichas y las tasas de mutación

Los censos se originaron en las ya mencionadas conmutaciones mo­ netarias de las prestaciones compulsivas de trabajo

Aunque pudieron resultar gravosos en el origen,

las cartas de franquicia los transformaron en montos fijos e inamovibles,

En consecuencia,

licuaron el valor de los censos originarios,

restándoles con el tiempo todo valor económico real

Reducidos al status de cargas sim bólicas,

perdida su capacidad de funcionar com o un mecanismo real de extracción del excedente campesino,

a partir del Medioevo tardío los censos se con ­ virtieron meramente en un m ecanism o recognitivo del carácter de­ pendiente de la tenencia enfitéutica,

y en un recordatorio del vasalla­ je que ligaba a los tenentes con el titular del señorío

El pago anual de los censos simbolizaba de manera perenne la ficción legal que privaba al productor directo de la propiedad plena del dom inium ,

la ficción que lo convertía tan sólo en propietario del dom inio útil

De aquí se desprende el calificativo de censivas atribuido a las tenencias enfitéu­ ticas,

al igual que el nombre de censatario otorgado al campesino que las usufructuaba

Pronto debieron crearse nuevas cargas que,

lejos de funcionar me­ ramente como recognitivas del señorío dominical,

extrajeran un porcen taje relevante del excedente campesino y funcionaran como una efectiva renta de la tierra,

relevando a ios antiguos censos devaluados

Este rol 1( cupo a las rentas propiamente dichas

Se trataba de pagos anuales,

cuyoí montos también se hallaban estrictamente fijados por la costumbre

Perc a diferencia de los censos,

no se pagaban en moneda sino en especie

Aunque en ocasiones una parte de las rentas debían cubrirse en metáli­ co,

el porcentaje mayoritario era casi siempre un porcentaje fijo que re­ caía sobre el producto total de la explotación campesina

Las rentas no implicaban reconocimiento alguno de señorío,

Cabe aclarar,

que no resultaba infrecuente que estos dos grupos de cargas señoriales conformaran,

P r i m e r a P a r ie

F eu d'a lism o T a w h o

aún cuando cumplían,

-rancia,

la más difundida de las rentas señoriales era el champart

el champart podía resultar una carga en extremo pesada,

Síarmente en las provincias septentrionales,

en las que el pago del ¡o 'eclesiástico resultaba menos gravoso

Una cifra promedio,

que no g o c'e m o s'perder de vista las enormes variaciones regionales propias ^ntíguo Régimen,

rondaba en torno a la onceava parte de la cosecha ff5 (el 9%)

En Saboya podía alcanzar el 12 %

En la región de Toulo*el 15%

En la Baja Auvernia,

Excepcionalmente,

como en regiones del bas-Limousin,

Igual de pesada t(Jía resultar en Bretaña,

en Auxois o en Chamgna Los campesinos franceses solían comparar a esta renta con el diezcM^que también era un porcentaje fijo del producto agrícola pagadero en ^IpeCie

El champart era,

un verdadero diezmo señorial,

aune'sin la legitimidad ideológica que rodeaba a la verdadera renta ecleica

De hecho,

el champart fuera “el diezmo del diablo”

^ junto con los censos y las rentas,

la tercera carga que gravaba a las tenencias enfitéuticas eran las tasas de mutación

Ya hemos dicho que se trataba de un tributo que el señor dominical percibía cada vez que la parcela cambiaba de manos

Tras el retroceso de la servidumbre,

los se­ ñores pudieron aprovecharse económicamente del anhelo campesino por disponer libremente de sus tierras

En el caso de muerte del titular,

la tasa de mutación debía pagarla el heredero

En el caso de las compraven­ tas,

el tributo corría por cuenta del comprador

La tasa de mutación reci­ bía el nombre de lods et vents en Francia,

de laudemio en España y de entry fines

Como todas las otras cargas derivadas del señorío dominical,

las tasas de muta­ ción eran un porcentaje fijo sobre el precio de venta o el valor de la propiedad heredada

En muchas regiones de Francia,

el valor consuetu­ dinario alcanzaba la treceava parte (aproximadamente el 8% ) del valor de la propiedad en cuestión

Aunque en algunas regiones,

los historia­ dores han hallado valores cercanos al 15%

A pesar de que se pagaban en moneda,

las tasas de mutación no perdían relevancia económica para los

esta renta recibía nombres diferentes según cada región o provincia

Capitulo 1

Señorío

propietarios del dominio directo,

porque no se trataba de un monto fijo sino de un porcentaje del valor de la propiedad,

actualizado por la diná­ mica misma del mercado de tierras

Aunque estas tasas eran,

con mucho ^ el tributo más pesado de los derivados del señorío dominical,

su carácter esporádico reducía su incidencia sobre las economías campesinas

La posibilidad de manipulación de este tributo era,

la única vía que la consolidación de la enfiteusis dejó abierta a los señores para intentar reconstruir el dominio absoluto sobre las parcelas enajenadas

La posibilidad de operar sobre las tasas de mutación marcó,

una importante diferencia entre Francia e Inglaterra,

que tendría impor­ tantes consecuencias para el proceso de expropiación del campesinado en ambos países

En el feudalismo tardío,

las rentas y las tasas de mutación funcionaron,

como un efectivo mecanismo de extrac­ ción de una parte del excedente campesino en beneficio de la nobleza feudal

Los antiguos censos,

vaciados ya de toda relevancia económica real,

simbolizaban el carácter dependiente de las tenencias enfitéuticas inmersas en un señorío solariego

Durante la modernidad temprana,

las arcaicas expresiones señoriales de la renta en trabajo perdieron casi toda relevancia en el Occidente europeo

El componente dinerario de la renta señorial subsistió,

aunque a menudo limitado a las cargas de alto valor simbólico

o a cargas onerosas pero esporádicas

cumplió un papel destacado hasta finales del Anden Régime: tributos como el champart permitían des­ viar hacia los graneros señoriales cerca de un 10% del producto agrario de las tenencias campesinas

dejamos expresamente de lado al impuesto estatal,

que también se pagaba en dinero (cfr

M Ello sin contar con otras cargas que también se pagaban en especie,

como el diezmo eclesiástico (que aunque fuertemente identificada con el sistema feudal,

no se derivaba estrictamente del señorío dominical)

O con el hecho de que en muchas provincias arcai­ cas,

ios arrendamientos de tipo moderno comenzaron a pagarse en dinero recién en el siglo XVIII

En las regiones del sur y del este de Francia,

con predominio del régimen de aparcería,

los pagos en especie también resultaban,

P r i m e r a P a n e

F lu d'a lism o T ardío

j|$t reserva estaba constituida por las tierras del señorío sobre las cua' W señor poseía un dominio absoluto e indiviso,14 sobre las cuales fpnía del dominio útil tanto como del directo

En definitiva,

eran las feas tierras de las cuales el señor podía considerarse propietario en el | a 0 moderno del término

Y mientras no volviera a enajenarlas,

en­ losando con ellas el censive o creando feudos nobles,

podría disponer tremente de las mismas

entre la alta Edad Media y la modernidad temprana,

¡ o s'procesos esenciales de transformación

El primero de ellos fue una [rustica reducción de su tamaño,

particularmente importante entre los fíglos^lX y XII

La irrisoria extensión de muchas reservas señoriales antiguorregimentales contrasta,

con el tamaño gigantesco C[\xe podían alcanzar los campos dominicales carolingios,

o las reservas polacas durante la segunda servidumbre

En el Domesday Bookt de hecho,

los repartos suceso­ rios y la subinfeudación,

son algunos de los factores que permiten expli­ car esta peculiar evolución del patrimonio señorial

De todas formas,

hasta finales de la Edad Media ningún señorío

El segundo proceso de transformación,

que afectó a la reserva señorial durante la Baja Edad Media fue el paulatino abandono de la explotación directa

Aunque en la época carolingia el latifundio esclavista parece haber subsistido en algunas áreas germanas (en las que la reserva señoriar era trabajada por un pequeño equipo de esclavos domésticos),

lo propio del régimen dominical clásico eran las prestaciones forzadas de trabajo,

por lo que los mansos campesinos se hallaban indisolublemente asocia­ dos a la explotación de la reserva

Pero aún antes del retroceso generali­ zado de la servidumbre,

el sistema de corvea dio paso a la explotación de los dominios señoriales a partir del empleo de mano de obra asalariada

En muchas regiones de Francia e Inglaterra,

a aquella porción de la propiedad señorial que no ha sido convertida en tenencia enfitéutica

Ello aún cuando el término reserva señorial puede resultar ligeramente anacrónico para los siglos de la modernidad temprana,

espacio temporal en el cual se centra el presente libro

en el catastro normando es posible detectar señoríos que carecían por completo de tenencias campesinas,

conformados exclusivamente por la reserva dominical

Capítulo 1

Señorío (1): la propiedad de la tierra

mente generalizado para la segunda mitad del siglo XIII

Por último,

la explotación directa de la reserva con mano de obra asalariada cedió paso,

al arrendamiento de la totalidad o de una porción del dominio señorial

Esta recuperación de la antigua locatio,

que señaló una tenden­ cia irreversible hacia el abandono de la gestión directa de la propiedad señorial,

se percibe en torno a Paris ya para comienzos del siglo XIV Interrumpida por la crisis sistémica y los estragos materiales provocados por la Guerra de los Cien Años,

la tendencia resurge con gran intensidad desde mediados del siglo XV

Curiosamente,

la escasa duración del pe­ ríodo estipulado en estos contratos tempranos revela,

un claro temor a perder por un tiempo demasiado prolongado la posibilidad de recuperar la gestión directa de la reserva

Sin embargo,

los barones feudales pronto comprendieron que la locatio podía funcio­ nar también como un eficaz mecanismo de extracción de la renta del suelo

El arrendamiento contaba,

con una ventaja adicional: la posibilidad de recuperar el dominio útil de la tierra,

una vez cumplidos los plazos contractuales

a diferencia de las cargas fijas impuestas por el régimen enfitéutico,

la posibilidad de renegociar los cánones tras la finalización de cada contrato

De allí en más el arren­ damiento será,

hasta finales del Antiguo Régimen,

la forma preponde­ rante de explotación de la reserva señorial en el Occidente europeo

En ocasiones,

los señores llegaron a arrendar la gestión total del dominio,

incluyendo la percepción de las cargas derivadas del ejercicio de la juris­ dicción

La gestión directa,

a partir de un estudio de caso,

el funcionamiento y la interacción de los diferentes elementos que conformaban el señorío pleno en la fase final de la transición hacia el capitalismo,

en particular el componente dominical y las formas de la propiedad territorial

los plazos más frecuentes de duración de los contratos de arrendamiento oscilaban entre los 9 y los 12 años

La difusión del sistema trienal imponía,

que el número de años estipulado fuera múltiplo de tres

La rotación por tercios demandaba el abandono progresivo del viejo arrendamiento y la ocupación paula­ tina del nuevo

Primera Paue

F eu da lism o T ard ío

El-señorío de Valdepusa fue creado a mediados del siglo XIV por jlgtvilegio de Pedro 1

Su primer titular se benefició con un extenso terrique abarcaba desde la orilla izquierda del Tajo hasta las estribadolies de los montes de Toledo

Estamos,

en eí corazón de la meseta Castellana

Aún cuando dejamos el desarrollo del componente jurisdiccional del s'e ñ o r ío para el próximo capítulo,

digamos aquí que Valdepusa nace con ¿odas las atribuciones que caracterizaban la seigneurie banale en el Occi­ dente medieval: la concesión de inmunidad perpetua con carácter here­ ditario (que facultaba a los nuevos señores para administrar la justicia civil y militar),

el derecho a designar los alcaldes,

alguaciles y demás oficios concejiles,

y el derecho de percibir determinadas cargas derivadas del ejercicio de la jurisdicción

Pero son los aspectos relacionados con la seigneurie jonciére o señorío solariego,

los que más nos interesan en el presente capítulo

Desde esta perspectiva,

y a diferencia de la mayor parte de los nuevos señoríos juris­ diccionales que serán creados ex nihilo en la España moderna,

Valdepusa fue también,

un importante señorío dominical en manos de sus flamantes titulares

Ello se debía a que,

aún cuando la comarca estaba ya poblada en el momento de crea­ ción del nuevo señorío,

el número de habitantes era relativamente esca­ so

En síntesis,

la delicada situación demográfica provocada por la crisis estructural del feudalismo concedía a los nuevos señores la posibilidad de usufructuar una enorme reserva señorial,

amén de los poderes públi­ cos que siempre conllevaba un señorío jurisdiccional

El episodio que más nos interesa ocurre en 1457,

cuando con el ini­ cio de la recuperación de la crisis secular,

los pobladores de la comuni­ dad de El Pozuelo solicitaron al mariscal Paio de Ribera,

por entonces titular de Valdepusa,

la ampliación del término y de las explotaciones individuales que los habitantes de la aldea usufructuaban: “mis Bassallos me han fecho Relazion que ellos tienen mucha estrechura de tierras de Pan llevar para labranzas (

) e me pidieron por merzed que yo les diese lizenzia para que pudiessen rozar montees en mi tierra para azer ttierras de pan llevar e que las tales tierras fuesen de los que así las rozasen pagando a mi el terrazgo del Pan que en las tales tierras se cogiese según se acostumbre en las otras tierras del ttermino del dicho lugar”

Capitulo I

Señorío (1): la propiedad de la tierra

En pocas palabras,

lo que los habitantes de la aldea solicitaban al señor feudal era la ampliación de sus tenencias enfitéuticas (“que las tales tierras fuesen de los que así las rozasen pagando a mi el terrazgo del Pan”) a costa de las amplias extensiones deshabitadas que constituían la reserva señorial,

en el sentido estricto del término,

confor­ maban la propiedad inmobiliaria de los titulares del señorío

Si el señor accedía,

estaría cediendo a perpetuidad el dominio útil de las nuevas parcelas

pero conservaría el dominio directo sobre las mismas,

lo que de allí en más le permitiría percibir las cargas que los tenentes enfitéuticos tendrían que tributar anualmente

Se trataba,

de aumentar el censive en perjuicio de la reserva

El señor accedió de inmediato al pedido de sus vasallos

La estructura tributaria del régimen feudal requería la presencia del mayor número posible de habitantes en los dominios y jurisdicciones de los grandes magnates territoriales

La reducción de la reserva resultaba una medida menos perjudicial que el mantenimiento de un enorme dominio seño­ rial completamente vacío de tributarios (lo que no quita que,

en regiones económicamente más desarrolladas del continente,

los señores prefirie­ ran recurrir al arrendamiento,

que a diferencia de las tenencias a censo no enajenaba en forma permanente la reserva señorial)

La carta p u ebla de 1457 nos permite percibir,

el nacimiento de un nuevo conjunto de tenencias enfitéuticas,

y la puesta en marcha de la ficción jurídica del dom inium dividido: “E que todas las tierras que ansi rozaren e abrieren e izieren tierras para pan llevar en los límites suso dichos

de sus herederos e subzesores después de ellos p ara siempre jam ás con las condiciones que se siguenV 6

La cesión perpetua del dominio útil^-“que sean de sus herederos para siempre jam ás’- demandaba determinadas contraprestaciones

Esencialmente,

el señor demandaba el pago de una renta anual en especie: “den e paguen a mi e a mis erederos (

) el dicho terrazgo acostumbrado (

) a saber una fanega de pan de cada d'o ceV 9 El tributo exigido era,

de un 8 % sobre la cosecha bruta,

La bastardilla es mía

iy La fanega equivalía a 55 litros y medio aproximadamente

Primera Parte

F eu d'a lism o T ard ío

aunque no irrelevante en términos económ icos- que coincigi||&n::las rentas promedio que podían exigir los señores en muchas Iféó n es del norte de Francia

p $y ¿ró' 1a¡ enfiteusis implicaba también que el dominio útil cedido a M ^etuidad a los productores directos se convertía en sí mismo en una PPiraL de propiedad,

que los campesinos podrían de allí en más enajenar libertad: “e las puedan dar,

Los señores de Valdepusa imponían una sola conléfcfóh: las nuevas tenencias a censo

el derecho de uso sobre las ^fernas- no podían ser vendidas o arrendadas a miembros de los esta­ mentos privilegiados

ni a plebeyos que no fue­ ran vecinos de la comunidad

Evidentemente,

los señores temían que sus facultades como barones jurisdiccionales

o pertenecieran a los grupos de poder de la sociedad feudal

sentencia claramente el documento

El documento no hace mención explícita a ninguna tasa de mutación en caso de futuras compraventas o transmisiones hereditarias

Deseoso de acrecentar el número de vasallos dentro de su jurisdicción,

el señor de Valdepusa pasaba entonces por alto la obligación del pago del lauderiiio,

aligerando el peso de las cargas de origen dominical que de allí en más recaerían sobre las flamantes tenencias

Como parte de la misma política de reconstrucción del sistema productivo,

el señor cedía la pro­ piedad plena sobre las casas y huertos que pudieran edificarse en las nuevas tierras: |

e que lo que azi plantaren e edificaren sea suyo (

) sin pagar por ello tributo alguno (

E lo puedan dar e bender e trocar e cambiar asi como cosa suya”

sobre el suelo de los edificios y terrenos inmedia­ tamente contiguos,

los tenentes poseerían el dominium absoluto

Ni las viviendas ni los huertos deberían entonces pagar tributo alguno al señor

Queda claro que esta generosa concesión no corría para las tierras cultivables,

cuyo dominio directo se reservaba el señor

Capítulo 1

Señorío (I): la propiedad d