PDF- GNOMOS Guía de los -Heterodoxia | Catálogo EDAF 2011-2012 (descargar PDF) - Callejo Jesus - Duendes - Guia de Los Seres Magicos de España

Description

Esta obra es un estudio pormenorizado sobre los escurridizos duendes españoles: quienes son,

como se divierten y cuantas variedades existen a lo largo y ancho de nuestra geografía

Podemos afirmar que es la investigación más completa y rigurosa que sobre estos diminutos seres (de cuya existencia algunos dudan) se ha realizado hasta hoy

Este es un aspecto de nuestro folclore casi olvidado y relegado,

rescatado por dos jóvenes investigadores que,

han ahondado en las costumbres,

mitos y leyendas de cada comunidad autónoma,

para presentarnos una visión de conjunto,

de la historia oculta de los duendes de España

El presente libro es el primero de una trilogía denominada Guía de los seres mágicos de España,

que sobre nuestros peculiares «elementales» han elaborado los autores,

abarcando desde personajes tan fantásticos y sugerentes como los duendes y todas sus familias,

hasta el mundo de las hadas (con sus xanas,

que formarán los dos volúmenes siguientes

En resumen,

nos brindará todo el paisaje de los seres mágicos de España

Carlos Canales & Jesús Callejo

Duendes Guía de los seres mágicos de España

Trilogía Duendes

- Hadas

- Gnomos

Título original: Duendes

Guía de los seres mágicos de España Carlos Canales & Jesús Callejo,

Dedicado a todos aquellos que han creído y han hecho posible,

con el beneplácito de los duendes,

que este libro sea una realidad,

Elena y José Luis

Manuel: El juicio podré perder: pero no,

Cosme: ¿No hay duendes

Manuel: Nadie los vio Cosme: ¿Familiares

Manuel: Son quimeras Cosme: ¿Brujas

Manuel: Menos Cosme: ¿Hechiceras

Manuel: ¡Qué es eso

Manuel: No Cosme: ¿Encantadoras

Manuel: Tampoco Cosme: ¿Mágicas

Manuel: Es necedad Cosme: ¿Nigromantes

Manuel: Liviandad Cosme: ¿Energúmenos

Manuel: ¡Qué loco

! CALDERÓN DE LA BARCA La dama duende ,J amada Primera,

unas palabras sobre el mundo de la gente menuda

LOS ELEMENTALES DE PARACELSO Hablar de unos extraños seres que no son hombres,

No obstante,

podemos aventurarnos por este mágico mundo de los «elementales»,

también llamados Gente Menuda,

Pueblo de la Buena Gente,

espíritus de la Naturaleza o simplemente habitantes del País de las Hadas,

bien provistos de toda clase de talismanes y de los conjuros que se conozcan,

así como de una buena dosis de sentido común y de sentido del humor,

pues aunque los seres de los que vamos a hablar son normalmente invisibles para nosotros,

El médico y alquimista suizo Paracelso,

cuyo auténtico nombre le hace a uno trabarse la lengua: Philippus Aureolus Theophrastus Bombastus van Hohenheim,

afirmaba en su Philosophia Occulta que los «elementales» «no pueden clasificarse entre los hombres,

porque algunos vuelan como los espíritus,

porque comen y beben como los hombres

El hombre tiene un alma que los espíritus no necesitan

Los elementales no tienen alma y,

no son semejantes a los espíritus,

éstos no mueren y aquéllos sí mueren

Estos seres que mueren y no tienen alma ¿son,

Son prudentes,

pobres y locos igual que nosotros

Son la imagen grosera del hombre,

como éste es la imagen grosera de Dios… Estos seres no temen ni al agua ni al fuego

Están sujetos a las indisposiciones y enfermedades humanas,

mueren como las bestias y su carne se pudre como la carne animal

Virtuosos,

El comportamiento ecológico es propio de todos los «elementales»,

desde el Busgosu asturiano hasta el Trenti de Cantabria,

pasando por las distintas familias de hadas y duendes que existen en nuestro país,

teniendo su mayor exponente en Mari,

deidad femenina considerada por las tradiciones vascas como la reina de todos los elementales,

ya que maneja y se identifica con casi todas las fuerzas de la Gran Madre Naturaleza sean éstas tormentas,

puesto que todos estos seres diminutos son parte indisoluble de la misma,

aunque en una realidad paralela y sin la cual no sobrevivirían,

Intentar elaborar una clasificación de todos los tipos de seres míticos que aparecen en España es una tarea complicada

Cuando se dedica tiempo y esfuerzo a seguirles la pista,

se comprueba la diversidad de nombres,

costumbres y actitudes que adoptan ante los humanos

es por esto por lo que se les suele llamar genéricamente como «elementales»,

término más amplio que duendes,

pues todos estos nombres designan a una parte de estos seres o a un grupo en concreto,

Además,

el término los define muy bien,

ya que son seres relacionados con los cuatro elementos básicos y primarios de la Naturaleza,

Paracelso creía que cada uno de estos cuatro elementos estaba constituido por un principio sutil y por una sustancia corporal densa,

todo tiene una doble naturaleza

el fuego es visible e invisible,

pues una llama etérea y espiritual se manifiesta a través de una llama sustancial y material,

pasando algo parecido con los otros tres elementos,

del mismo modo que la naturaleza visible está habitada por un número infinito de criaturas vivientes (plantas,

la contraparte espiritual e invisible —su universo paralelo diríamos hoy en día— está también habitada por una multitud de peculiares seres a los cuales dio el nombre de «elementales»,

más tarde denominados Espíritus de la Naturaleza,

dividiendo esa población en cuatro grupos diferentes,

a los que arbitrariamente denominó gnomos (elemento tierra),

silfos (elemento aire) y salamandras (elemento fuego),

creyendo que eran criaturas realmente vivas,

semejantes a un ser humano en la forma,

habitando sus propios mundos no muy alejados del nuestro,

aunque invisibles para nosotros por la razón de que los sentidos poco sutiles y poco desarrollados del hombre no son los más aptos para detectados

LAS TRECE COINCIDENCIAS No obstante,

todos ellos presentan una serie de curiosas similitudes,

que escuetamente pasamos a comentar:

Son seres interdimensionales y atemporales

A diferencia de nosotros,

no se rigen por las leyes físicas ordinarias,

Sin embargo,

todos los indicios hacen pensar que viven como nosotros en la Tierra a pesar de que son seres del mundo etérico y astral y que comparten con los humanos los mismos lugares (ríos,

Todos los elementales están esencialmente ligados a elementos y fuerzas que forman parte del lado desconocido de la naturaleza

Tanto ellos como los Devas la protegen y se mimetizan en ella de forma tal que una agresión a árboles,

plantas y animales la consideran una afrenta hacia ellos mismos

Generalmente viven en comunidades y están organizados jerárquicamente,

rey o reina que los gobierna (así ocurre con la familia de las hadas,

incluidos los seres vinculados a los hogares,

como son los duendes o familiares,

que suelen obrar en colectividad,

si bien se manifiestan por separado

Al vivir en tribus o grupos,

tienen comportamientos similares a los de los humanos

En su estado habitual son invisibles para el hombre,

aunque no para algunos niños y animales (por ejemplo,

son visibles para los gatos y perros)

Sin embargo,

tienen cierta capacidad para materializarse en nuestra dimensión física y,

Muchas veces,

no son visibles en su totalidad,

lo que ha motivado la existencia de una gran diversidad de opiniones sobre su naturaleza,

aunque la teoría más generalizada es considerarles seres intermedios entre el hombre y los ángeles,

camaleónicos y tan sutiles que pueden hacerlos aparecer o desaparecer a voluntad

La característica anterior puede ser ampliada en el sentido de que muchos elementales pueden cambiar de tamaño y forma,

adoptando tanto aspectos grotescos como hermosos,

Esta posibilidad está hoy en día muy discutida,

no es que voluntariamente quieran parecer feos o grotescos,

La creencia general de que su tamaño es siempre diminuto hay que cuestionarla,

pues aunque prefieren el reducido —para ocultarse mejor de las miradas indiscretas—,

pueden adoptar tamaños gigantescos

Lo cierto es que son multiformes,

como así se lo confirmó al investigador Walter Wentz uno de sus informantes: «Pueden aparecer bajo distintas formas

Una vez se me apareció uno que apenas tenía un metro de altura y era de complexión robusta,

pero me dijo: “Soy mayor de lo que tú ahora me ves

Podemos rejuvenecer a los viejos,

engrandecer a los pequeños”»

Respecto a su temperamento,

Les encanta confundir,

asustar y asombrar a los humanos con sus trucos,

invenciones y juegos (así lo hacen,

los «elementales de la tierra»,

sumicios y demás familia de duendes,

así como los seres de los bosques,

el diaño burlón o el Busgoso)

Son caprichosos y se les describe como seres codiciosos,

con tendencia a la melancolía

Están enormemente interesados en determinados aspectos sexuales de los humanos,

produciéndose en ocasiones contactos y uniones

Es éste un asunto de gran importancia,

pues es una constante permanente en su relación con nosotros (piénsese en los íncubos y a los súcubos)

En España existen claros vestigios de enlaces entre humanos y elementales que han dejado descendencia

Este aspecto es especialmente interesante por estar poco estudiado por los folcloristas y del cual hablamos ampliamente en otra obra

Cuando se hacen amigos de un humano o,

le otorgan grandes regalos materiales (oro,

) o bien poderes psíquicos (telepatía,

son tremendamente rencorosos y vengativos

Un ejemplo muy claro lo tenemos con los duendes,

Viven muchos más años que los hombres,

pero sin llegar a ser inmortales

Pueden alcanzar del orden de 500 o más años,

y cuando llegan a una cierta edad,

de manera que vienen a menos hasta desvanecerse totalmente

Los Espíritus de la Naturaleza no pueden ser destruidos por los elementos más densos y groseros del fuego,

Funcionan en una banda de vibración mucho más alta que la de las sustancias terrestres

Al estar compuestos por apenas un único elemento o principio —el éter en el que funcionan— (a diferencia del hombre,

que está compuesto por varias naturalezas,

simplemente se desintegran en el elemento individual original

Los que están compuestos de éter terrestre (gnomos,

enanos…) son los que viven menos,

y los del aire los que viven más

Son éticamente neutros,

y pueden resultar perversos y dañinos,

así como bondadosos y amables,

en función de nuestro contacto personal con ellos y de lo que simbolizan

No olvidemos que representan todos los aspectos de la Naturaleza,

a la que están vinculados de forma inherente y esencial

Carecen de

no distinguen moralmente el bien del mal,

aunque ayudan a la gente bondadosa y perjudican a los que son malvados con ellos

Se supone que tales criaturas son incapaces de desarrollo espiritual,

pero algunas tienen un sorprendente elevado carácter moral

Son inteligentes,

en el sentido de que obedecen a un fin racional y concreto

Algunos parecen poseer una inteligencia extremadamente desarrollada,

pero todos tienen ciertas limitaciones que les hacen en ocasiones parecer débiles y fáciles de engañar ante los humanos,

aunque muchos de ellos disponen de poderes para nosotros inalcanzables

Conocen y usan los elementos y leyes de la Naturaleza para conseguir sus objetivos (como los Nuberos y los Ventolines),

y con frecuencia se les atribuye la construcción de megalitos,

razón por la cual algunos estudiosos vinculan erróneamente a ciertos «elementales» con los dioses de los antiguos,

aunque la verdad es que casi todos ellos poseen fuerza física y poder de sugestión como para afectar a nuestra voluntad y sentimientos si estamos en su campo de acción (como el canto de las sirenas o la danza de las hadas,

No hay nada que les aterrorice tanto como el hierro y el frío acero,

se dediquen a la profesión de herreros

Sus armas —que las tienen— no están nunca compuestas de estos materiales,

están confeccionadas con una piedra similar al pedernal amarillo,

utilizando las mismas para defenderse,

aunque también para atacar a animales

De todo esto,

se infiere que uno de los mejores talismanes para evitar su presencia es el hierro y todos sus derivados

Por último,

habría que señalar que sus principales ocupaciones,

en las que desgastan la mayor parte de sus energías,

Básicamente poseen tres grandes festividades: la del mes de mayo,

la del 24 de junio (solsticio de verano) y la del mes de noviembre

Al igual que en el resto del mundo,

los elementales en España buscan sus habitáculo s'en contacto directo con la Naturaleza,

aun en el caso de aquellos más íntimamente vinculados a los humanos (como los duendes),

siendo así que encontramos su presencia entre cuevas y montañas (gnomos,

vinculados a fenómenos atmosféricos (nuberos,

tronantes) o a la Naturaleza en general (xanas,

encantadas y demás hadas o espíritus femeninos de la Naturaleza)

Tal como asegura García Atienza,

los seres elementales vienen a ser «una especie de llamada de atención hacía una realidad que se da en la Naturaleza y que no se comporta conforme a los cánones físicos o morales establecidos por la sociedad humana»,

y aunque más tarde dice que es inútil tratar de entenderlos,

por nuestra parte vamos humildemente a intentado en esta obra monográfica sobre duendes y demás seres vinculados a las casas y a los hombres,

los cuales se ajustan a estas trece características en mayor o menor medida

Por su amplitud,

importancia y especial presencia entre los humanos,

los duendes domésticos y espíritus familiares (encuadrados en el elemento tierra) constituyen un grupo genuinamente propio,

y los hemos estudiado de forma separada,

del resto de los seres mágicos

Transformaciones En este dibujo podemos observar el proceso de transformación de un duende en pájaro,

algo normalmente vetado a los ojos humanos

Esta habilidad para cambiar de aspecto es asombrosa en algunos duendes,

como ocurre con los diablos burlones

Es bien conocida la capacidad de los duendes para adoptar las más variadas formas animales,

lo que hacen con frecuencia para eludir con mayor facilidad la curiosidad humana

Además,

casi nunca aparecen con su aspecto real ante nuestros ojos,

ya que gustan de escudarse bien en la invisibilidad,

bien bajo la apariencia de animales,

El proceso de cambio por el que un duende se transforma en animal apenas dura unos segundos

Los duendes han desarrollado esta capacidad durante miles de años hasta extremos increíbles

UN CUENTO PARA ABRIR BOCA

Para adentrarnos en este mundo maravilloso de los duendes,

vamos a contar un cuento ya clásico de Fernán Caballero (nacida en 1796),

considerada la matriarca de la literatura infantil española,

en el que ya se apuntan algunos de los aspectos que más tarde veremos con mayor detalle,

como es su facilidad para transformarse,

Lleva por título La gallina duende

Una mujer vio entrar en su corral a una hermosa gallina negra,

la que ha poco puso un huevo que parecía de pava,

Estaba la mujer loca con su gallina,

que todos los días ponía su hermosísimo huevo

Pero hubo de acabársele la overa y la gallina dejó de poner,

y su ama se incomodó tanto que dejó de darle trigo,

diciendo: Gallina que no pone,

A lo que la gallina,

abriendo horrorosa mente el pico,

contestó: Poner huevos y no comer trigo,

Y abriendo las alas dio un voleteo,

se salió por la ventana y desapareció

por lo que la mujer se cercioró que la tal gallina era un duende,

que se fue resentido por la avaricia de la dueña

Cosas que se deben saber sobre los duendes domésticos

SU CONFUSIÓN CON LOS FANTASMAS Con el nombre genérico de duendes se denomina,

a un grupo de seres relativamente originales,

por cuanto que tienen entre sus características principales su apego por determinados lugares en los que se instalan,

siendo casi imposible expulsarlos

Estos lugares son siempre casas u hogares humanos,

Respecto a su remoto origen,

decir lo que usualmente se dice del resto de los elementales: que forman parte de aquella legión de ángeles caídos que no fueron lo suficientemente buenos para salvarse ni lo suficientemente malos para condenarse,

por lo que se les permitió vivir en la Tierra,

pero en una civilización paralela

Es casi seguro que esta sub-raza de seres llamados duendes domésticos eran hace siglos habitantes de zonas agrestes,

viviendo en el interior de cuevas y grutas hasta que,

se fueron acercando a los hogares humanos,

al principio como curiosidad por conocer a los del «otro lado»,

y después realizando diversas tareas domésticas (poniendo orden en la cocina,

ayudando al ganado y actividades similares),

con el único objetivo de divertirse,

cogiendo poco a poco el gustillo por todo lo relativo al hombre y sus quehaceres

En ciertas zonas,

la relación duende-hombre fue tan intensa que se llegaron a convertir en una especie de parientes o familiares (aunque esta palabra tiene también otras connotaciones,

con visitas asiduas —siempre por la noche—,

manifestando sentimientos de agrado y de enfado según su comportamiento con ellos

Su presencia en una casa,

viviendo en su interior o muy cerca de ella,

se hacía notar inmediatamente pues no les gustaba pasar desapercibidos

Para el reverendo Kirk,

no había muchas dudas sobre su origen: eran miembros de un pueblo,

y no espíritus malignos o diablos,

porque si bien arrojan a los que habitan en ellas (las casas) grandes piedras,

fragmentos de madera y terrones del suelo,

como si su forma de actuar no fuera la maligna de los diablos,

sino la burlona de los bufones y payasos

Lo que singulariza a los duendes de sus otros congéneres es que aquéllos se vinculan siempre,

de diversas maneras y manifestaciones,

a las casas y a los seres humanos que las habitan

Equivaldrían,

dentro de la antigua mitología romana,

a los espíritus protectores del hogar y de los campos,

Algunos psicólogos y antropólogos opinan que este culto es una prolongación y reminiscencia de la veneración y respeto que tenían al jefe de familia ya fallecido que,

seguía protegiendo a los suyos

Esta explicación,

respecto a los duendes ibéricos,

pues entre sus actitudes y labores no está precisamente la de custodiar y proteger a los propietarios de una casa,

sino a veces todo lo contrario

Por esta razón,

también existían en la mitología de Roma,

al lado de los espíritus protectores o dioses Lares,

los espíritus malhechores: los Larvae o Lemures,

considerados como las almas perversas de ciertos difuntos,

los pozos y las estancias del hogar molestando a criadas,

así como propinando buenos sustos y amargos sinsabores

Para las Larvas o Larvaes existía un rito ejecutado por el «pater familias»,

consistente en arrojarles habas negras (legumbres consideradas muy negativas tanto por griegos como por romanos),

con el fin de que se entretuvieran recogiéndolas y dejaran en paz a la familia

aunque mucho más perversos eran los Lemures,

de los que se suponía que eran las sombras de aquellos que habían muerto antes de su momento,

bien ajusticiados o bien asesinados

El padre Feijoo,

al hablar de los duendes en su Cartas eruditas,

escribía categóricamente: «No son ángeles buenos ni ángeles malos,

ni almas separadas de los cuerpos,

sino unos espíritus familiares,

semejantes a los lemures de los gentiles»

Desde siempre,

a los duendes se les ha considerado seres intermedios entre los espíritus más elevados (los ángeles y similares) y el hombre

Los ocultistas medievales,

procedentes en su mayoría de la Cábala,

dividían a los seres invisibles en: Los ángeles y toda su jerarquía celeste (incluidos los «dioses» de los pueblos antiguos)

Los diablos y toda su corte demoníaca (así como a los llamados «Ángeles Caídos»,

situados en una categoría distinta a estos demonios)

Las almas de los muertos o fantasmas

Los Espíritus Elementales de la Naturaleza

Dándose la curiosidad de que a los duendes,

según diversos autores y según zonas geográficas,

se les ha encuadrado en las cuatro categorías,

aunque preferentemente como demonios de poca monta y,

como elementales o espíritus de la naturaleza,

vinculados especialmente al elemento tierra,

tanto de la superficie como de su interior

Algunos investigadores,

profundizando más en las íntimas conexiones de todos estos seres y apoyándose en las antiguas enseñanzas,

desde casi el mismo momento que tiene un alma individualizada,

le siguen tres entidades: Su ángel de la guarda o custodio,

a modo de Pepito Grillo o la voz de la conciencia,

que le acompaña durante toda su vida

Su diablillo particular,

encargado del lado oscuro de su mente,

que asimismo le acompaña toda su vida

Su espíritu elemental,

o genio individual (generalmente un duende o un hada),

que le acompaña hasta la edad aproximada de siete años y que le sugiere,

aquello que debe evitar por ser peligroso para su vida

A partir de esa edad,

este papel lo cumple a la perfección su particular ángel de la guarda,

ya que es el momento en el que se encarnan sus principios superiores

Esta trinidad juega un papel equilibrante,

al estar conectado cada ser a un eje de la existencia humana,

No hay que olvidar que siempre han tenido la consideración de ser los dueños o señores de las casas (aunque molestos),

y etimológicamente así se han considerado en el País Vasco

El vocablo duende parece derivar de la voz duendo,

y ésta a su vez del céltico deñeet (domesticado,

existiendo dos acepciones distintas del mismo: La de duende,

ser fantástico de pequeña estatura

La de fantasma,

espíritu o aparecido que se materializa en determinadas circunstancias y que viene a ser una especie de doble energético de una persona

el mundo de los muertos es muy difícil de desligar del mundo de los duendes o de los elementales,

entre otras cosas porque los dos proceden del llamado mundo astral,

dimensión ésta poco conocida con la que estamos,

íntimamente interrelacionados al decir de algunos esoteristas,

pues un componente esencial de nuestro organismo,

también participa de esta dimensión,

por otros llamada «cuarta dimensión»,

pero teniendo claro que no se trata de un lugar lejano,

sino de «este» lugar y cuyo proceso es inmanente a nosotros

Tan imbricados están los duendes con las almas en pena,

que en aquellas zonas donde no existe una clara creencia popular en duendes,

se atribuye a las almas de los antepasados familiares ya muertos los ruidos nocturnos del hogar y los fenómenos anómalos que se produzcan (como ocurre,

en la comarca del Pallars o en algunos pueblos de Vizcaya)

Para el gran folclorista asturiano Constantino Cabal,

no hay ninguna duda de que los duendes eran muertos: «Consta,

porque son muertos todavía en numerosos lugares y así,

los juzgan almas en pena que vivieron sin rienda en este mundo y están ahora condenadas a peregrinar por él»,

y muertos son también para Caballos enanos,

los diaños… apreciación ésta con la que no podemos estar totalmente de acuerdo

Hemos utilizado la terminología genérica de duendes domésticos para referimos a grupos tan diferenciados como los trasgos,

con sus respectivos y numerosos nombres locales de los que hemos podido tener constancia al realizar nuestra investigación —aproximadamente unos setenta—,

poniendo sobre aviso al lector respecto a tres importantes cuestiones: Todos los duendes domésticos que vamos a mencionar proceden originariamente del grupo llamado «elementales de los bosques» que,

decidieron voluntariamente separarse de sus congéneres más allegados (como los «Diablos burlones») y acercarse a los hogares humanos,

movidos en gran parte por su curiosidad y por los adelantos tecnológicos que apreciaban en los hombres

Al estar dotados de inteligencia y sensibilidad,

pueden llegar a coger odio a una familia o,

desarrollar una cierta simpatía o afecto hacia la misma,

hasta el punto que la pueden seguir de un lugar a otro

Este carácter ambivalente del duende es una constante en todas las historias en las que intervienen: son leales con la casa que escogen e incluso aman (en el sentido que ellos lo entiendan) a sus miembros,

pagando sus atenciones y sus ofrendas con

todos los beneficios que un duende puede dispensar,

En cambio,

si lo maltratan verbal o físicamente se puede convertir en el ser más vengativo que uno pueda imaginarse y procurará hacer la vida imposible a la familia

Encontraremos varios ejemplos de este proceder,

muy característico de todos los «elementales»,

siendo el más extremo el del Gorri Txiqui vasco

Este desmedido afecto por algunas familias,

es lo que ha provocado la extensión y difusión de los duendes por zonas de España poco recomendables y propicias para ellos a priori,

al estar exentas de las características de sus hábitats de origen,

pero lo cierto es que evolucionaron y se acomodaron con mucha rapidez a los cambios sufridos y hoy podemos hablar de duendes,

repartidos por toda la geografía española (así como por la del resto de Europa e Hispanoamérica) con la utilización de este singular método

La distribución geográfica de las apariciones de duendes en España es bastante curiosa,

van disminuyendo en dirección Norte a Sur,

En las zonas megalíticas costeras y en los litorales son,

Esta singularidad geográfica es muy similar respecto al resto de seres sobrenaturales,

¿POR QUÉ A UN DUENDE LE RESULTA ATRACTIVA UNA CASA

? Como el resto de los seres mágicos asociados al «entorno de la penumbra»,

los duendes sólo se manifiestan al anochecer,

período en el que desarrollan una intensa actividad

Bromistas y descarados,

gustan de gastar bromas pesadas de forma especial a quienes duermen,

haciéndoles cosquillas con sus dedos fríos,

quitándoles la manta y la sábana o tapándoles la nariz,

para dificultar su respiración

Algunos,

son peligrosos para los niños y para los adultos,

en tanto que otros apenas pueden hacer otra cosa que dar pequeños sobresaltos a los humanos que encuentran a su paso

lo que les gusta a los duendes es la diversión,

disfrutan bailando por toda la casa,

arrojando piedras y arrastrando,

En ocasiones,

su descaro llega hasta el punto de usar como monturas a los durmientes

Sus lugares favoritos son los desvanes,

donde construyen sus entradas o puentes de contacto entre su dimensión astral y nuestra dimensión física

Perezosos y gandules,

hay pruebas de que ayudan a determinadas personas en las labores de la casa,

En ese sentido,

se sabe que se les puede convencer ofreciéndoles un cuenco lleno de leche o dándoles alguna que otra golosina,

Los duendes no abandonan el lugar en el que viven,

salvo que los dueños de la casa quiten de la misma todo aquello que pueda hacer que les guste

El problema es descubrir qué es lo que les hizo venir,

ya que no debe olvidarse que los duendes pueden ser convocados,

consciente o inconscientemente,

pueden estar agazapados en espera de encontrar el momento idóneo para manifestarse

una casa puede estar infestada de duendes y éstos no aparecerán hasta el momento en que,

un cambio en la decoración o en el mobiliario la convierta de golpe en un lugar enormemente atractivo para ellos

Estamos hablando de casas rurales y campestres porque,

por lo que se refiere a las ubicadas en las grandes ciudades,

suelen huir de ellas como gato escaldado

Aborrecen el ruido,

la contaminación y todo aquello que no sea puro y natural,

aunque existen varios casos célebres de duendes que han desarrollado sus trastadas en viviendas urbanas

Los autores tenemos serias sospechas de que uno de los elementos que interactúa para que a un duende le sea más atractiva una casa,

con preferencia a otro cualquiera dentro de la misma población,

es el relativo a los cruces telúricos (más recientemente llamados redes Hartmann)

Así como la reina de un hormiguero elige construir su ciudad en el centro de un cruce de dos líneas telúricas o fuerzas energéticas terrestres,

o así como un perro gusta de acostarse en los lugares menos perniciosos o geopatógenos de estas invisibles bandas (al contrario que los gatos,

que se recargan con estos focos energéticos),

también creemos que los duendes domésticos y otros seres invisibles prefieren aquellos habitáculos que irradien una especial densidad vibratoria que les permite conectar inmediatamente con su longitud de onda y,

Son entradas o lugares que la cultura china llamaba zonas de subida de demonios

No deja de ser curioso que en una de las calles de Barcelona,

situada en el casco antiguo de la ciudad,

y siempre según la tradición popular,

se localizase una casa enduendada o encantada,

que comunicaba directamente con el «infierno»,

un lugar por donde los demonios podían entrar y salir libremente,

hasta el punto que las gentes que pasaban por dicha calle se persignaban y prohibían a los niños que se acercasen por allí

De todo lo expuesto hasta aquí,

a pequeñas y grandes escalas,

estas zonas especiales existen en todas las partes del mundo,

envergadura sociológica que se ha afirmado que son lugares mágicos porque habitan los llamados «genius locis»,

debido a que en ellos se producen en mayor medida esas confluencias de energías cosmotelúricas que les hace susceptibles de provocar cualquier tipo de manifestaciones paranormales

Por último,

también pensamos que para que un duende se manifieste en una determinada vivienda,

haciéndose sentir con todas sus consecuencias,

se requiere al menos una materialización parcial de este ser,

pues es evidente que los objetos se mueven por la acción de algún ente que,

si bien invisible para nosotros,

debe estar suficientemente materializado o corporeizado para llevar a cabo sus fines en este medio físico,

por lo que sólo pueden producirse dichas manifestaciones en presencia,

de un ser vivo (que puede ser el dueño de la casa,

dotado de condiciones mediúmnicas

Estas personas,

junto con las demás circunstancias descritas,

hacen de puente entre nuestro mundo y el suyo,

Cuanto mayor sea el poder psíquico del viviente —del que la gran mayoría de las veces no es consciente—,

mayor grado de presencia en la casa tendrá el duende en cuestión y más fácilmente será visible su cuerpo energético para el resto de la familia y otros eventuales testigos

TIPOLOGÍA y VARIEDAD Existe una variedad increíble de duendes,

aunque solamente nos circunscribamos a España

Sin embargo,

aunque su número ha disminuido,

toda vez que también a ellos les afecta el progreso de los hombres,

en lugares alejados de las ciudades todavía es posible encontrados inquietando a los pobres campesinos que tienen la desgracia de que su casa les resulte atractiva

Con todo,

los duendes se han adaptado al mundo moderno de muy desigual forma,

como los tardos y los trasgos,

han conseguido un notable éxito en su adaptación y es fácil sufrir sus implacables bromas y travesuras

Otros se han transformado o disfrazado de personajes en los cuales los humanos estén dispuestos a creer,

puesto que son conscientes de que ya en los duendes apenas nadie cree en esta época tecnológica,

gracias a sus facultades transformistas,

pueden hacerse pasar por tripulantes de OVNIS,

visitantes nocturnos o lo que se tercie

La transformación de estos seres en otras variadas formas,

es algo característico del mundo del que proceden

En nuestro mundo físico y material,

todas las formas son estables y no suelen cambiar con facilidad,

pero en el «mundo astral» o «mundo de los deseos» es muy distinto,

según afirman casi todas las doctrinas herméticas,

allí las formas cambian a voluntad de la vida que las anima,

y los «elementales» en general,

tienen esta facultad de modificar su forma,

como iremos viendo en las páginas de este libro,

suelen inclinarse siempre por algunas muy concretas y determinadas

Debido a estas circunstancias,

los autores hemos tenido difícil el clasificar a estos pequeños seres,

principalmente porque en ocasiones es casi imposible rastreados y mucho menos distinguidos de otro tipo de manifestaciones,

y sobre todo porque su recuerdo se ha ido perdiendo en muchas zonas y regiones españolas

Además,

hay una absoluta falta de claridad y unidad de criterios entre los pocos que se han ocupado de estudiar este fenómeno en el pasado

Por tanto,

decidimos crear tres grupos fundamentales,

todos ellos están asociados de una manera directa a los hogares de los seres humanos: Duendes domésticos Viven en el interior o en los alrededores de las casas humanas,

donde se manifiestan preferentemente de noche,

momento en el que aprovechan para jugar y divertirse

Algunos pueden llegar incluso a colaborar con los hombres,

Serían los trasgos,

que llegan a alcanzar el medio metro de altura,

actúan siempre en la oscuridad o por la noche,

la luz de la luna o de los pequeños candiles,

las descargas de los vientos fotónicos,

como a nosotros una fuerte tormenta de arena la piel física

Sobre todo,

cometen sus fechorías amparados en su invisibilidad,

pero las suficientes para que nos hayan llegado algunos datos fragmentarios sobre su aspecto físico

Pueden cambiar de forma a voluntad,

pero normalmente se manifiestan como hombrecillos bien proporcionados,

que es mucho más grande en relación con el resto de su cuerpo

Reseñable es también el matiz diferenciador existente entre trasgos,

a pesar de pertenecer al mismo grupo,

Los primeros — los trasgos— prefieren escoger casas más campestres y rurales,

habitando en desvanes o cuadras,

que son mucho más señoriales (o señoritos) y gregarios

A éstos les gusta habitar,

con más nivel de desarrollo y muchas veces ubicados en ciudades o villas muy pobladas

Los duendes son,

más inteligentes que sus parientes los trasgos,

no cojean y visten ropas más ostentosas,

siendo sus bromas mucho más crueles

El follet participa de

las cualidades de unos y otros,

manteniéndose en un justo término medio en cuanto a sus contactos con el género humano,

sí tienen agujero en la mano y,

se les conjura como a los trasgos,

siguen a los dueños de la casa,

como hacen preferentemente los duendes

Diablillos familiares Considerados como duendecillos,

generalmente con aspecto de diablillos,

convirtiéndose ésta en su dueño

Como tal,

La forma de conseguidos es,

muy variada: pueden ser «fabricados»,

comprados e incluso invocados mediante determinados rituales secretos,

razón por la cual están muy vinculados históricamente a la brujería

Respecto al tamaño que adoptan,

ya que caben varios de ellos en un acerico o alfiletero

Actúan en colectividad y,

su rastro ha desaparecido en la época actual

Duendes dañinos de dormitorio Extraña familia de duendes (utilizando esta palabra con ciertas reservas) individualistas y agresivos,

viven de absorber la energía vital a los seres humanos y de tener contactos carnales con ellos,

provocando pesadillas y enfermedades a los que eligen como víctimas,

sobre todo a los niños y mujeres

Actúan generalmente en casas solitarias,

donde construyen sus guaridas,

es menos abrumadora que la de los domésticos

Su tamaño oscila desde unos pocos milímetros hasta el medio metro,

pudiendo adoptar formas muy variadas,

enanos o pequeñas formas indefinidas

Hemos hecho dos sub categorías dentro de este grupo para entender mejor su complejidad: duendes vampirizantes y duendes lascivos o íncubos

Además,

hablaremos de los «Minúsculos Malignos»,

que se introducen en el interior del organismo humano para provocar algunas dolencias,

aunque lo vamos a hacer con las reservas que en su momento comentaremos y sin cuya presencia no estaría completa una obra de estas características

PERO ¿EXISTEN LOS DUENDES

? Existe una tendencia generalizada a no creer en nada que tenga que ver con hadas,

en todo aquello que no pertenezca a un mundo lógico,

Algunos folcloristas actuales,

como Luis de Hoyos Sáinz y Nieves de Hoyos Sancho,

manifestaron claramente que no creían en ellos,

utilizando para refutar su existencia argumentos tan pueriles como éste: «Naturalmente,

han visto más que por algunas familias alucinadas o por los niños

Evidentemente,

existe una influencia de la pubertad en este tipo de alucinaciones o supersticiones,

ya que hay estadísticas que dan un 95 por 100 de chicas que han visto duendes,

mientras que para los muchachos sólo queda el 5 por 100»

Adriano García-Lomas tampoco creía en ellos,

y trata el mito como alucinaciones de la gente sencilla de campo y,

la cuestión no es tan simple,

y más cuando su presencia es tan escandalosamente abrumadora en toda España,

con cientos de relatos y leyendas que han dejado —y van dejando— a su paso

Incluso el escéptico padre Feijoo,

que cuenta varios casos de duendes falsos en las casas,

escribe en sus Cartas eruditas: No obstante,

en uno que otro caso rarísimo,

la intención auténtica del Trasgo en los negocios del hombre

Y se refiere en concreto a uno que fue famoso en Barcelona,

el de un militar que llegó a esta ciudad procedente de Sevilla,

seguido por un duende ya casi amigo suyo que no quiso abandonado

Fue tras él,

y en la Ciudad Condal protagonizó mil travesuras y trastadas —propias de un Trasgo— incluso a sus compañeros de cuartel

Para que Feijoo admitiera este caso como excepción a la regla general,

imagínense cuáles debieron ser las andanzas del dichoso trasgo

Lo cierto es que,

los incrédulos de la existencia de estos seres eran muy pocos hace un siglo o más

y lo decimos con esta rotundidad por los testimonios escritos que hemos podido recoger a lo largo y ancho de todo el folclore español,

y porque en el acervo mitológico de los pueblos (y no sólo de España) está comúnmente aceptado,

que existe todo aquello que tiene nombre —y los duendes siempre los han tenido—,

creencia ésta que revela una interesante concepción del mundo,

que tiene sus orígenes en la noche de los tiempos y que aún hoy en día sigue siendo aceptada,

en muchas poblaciones del País Vasco,

donde todavía se conserva una sentencia popular,

referida a todos los seres fantásticos en general,

que reza: «No hay que creer que existen,

pero nunca hay que decir que no existen»,

se relaciona con aquella otra de Galicia,

y referida a las Meigas de que «yo no creo en ellas,

Para Antonio de Torquemada,

que recogió varios casos de duendes en su

interesante obra jardín de flores curiosas,

no hay duda de su existencia: Si queremos hablar de trasgos,

será para nunca acabarse y ninguna cosa me dirán de ellos que yo no lo crea,

pues es tan fácil para ellos todo lo que hacen,

así oyéndolos como mostrándose en diversas formas,

que unos dicen que lo vieron en figura de fraile,

otros de simio… En todo caso,

creamos o no en su existencia,

es preferible que nunca tengamos que salir de esa duda de la manera relatada en este breve cuento inglés,

atribuido a la pluma de George Loring Frost,

publicado en 1923: Al caer la tarde,

dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros

Con un ligero escalofrío,

uno de ellos dijo: —Este lugar es siniestro

¿Usted cree en fantasmas

? —Yo no —respondió el otro

¿Y usted

? —Yo sí —dijo el primero,

ACERCA DEL DUENDE FEMENINO En algunos países —como los eslavos—,

existe entre su folclore un espíritu doméstico femenino llamado,

Kikimora,

sobre todo cuando ésta es hacendosa en sus labores del hogar,

pero si es holgazana le trae de cabeza con sus diabluras,

entre las que se incluyen hacer cosquillas a los niños por la noche para provocar que lloren y tengan que levantarse a acunarlos

Principalmente,

Kikimora ayuda cuidando de las aves del corral y en otro tipo de faenas domésticas

En determinadas regiones rusas son consideradas las esposas de los Domovoi (de dom: casa)

A los duendes de las tradiciones indogermánicas y célticas se les denomina con el término genérico de Alfars o Elfos y tienen también su contraparte femenina,

En Gran Bretaña cuentan con las «Sedosas»,

duendes femeninos vestidos con seda blanca que realizan todo tipo de faenas en las casas,

levantando dolores de cabeza a las criadas holgazanas

Existen numerosos relatos sobre ellas en Newcastle ya entrado el siglo XX,

sin olvidar que en las antiguas sagas irlandesas se suele mencionar a una «Señora de los duendes» (Leanhaun Shee) que intercedía entre los amantes desavenidos,

así como la Banshee protectora de algún clan o árbol genealógico escocés e irlandés

Incluso de una variante de duendes,

como son los perversos trolls,

muy populares en diversas regiones de Alemania,

Dinamarca,

Noruega o Irlanda,

a las que consideran como las causantes del mal tiempo y de las tempestades,

cabalgando en las nubes negras,

algo similar a lo que ciertas leyendas de Asturias atribuyen a las nuberas

En España no hemos encontrado ninguna referencia a las duendas o duendecillas,

lo que no quiere decir que todos los duendes que mencionamos en esta obra hayan nacido por generación espontánea o de la nada

Lo que ocurre es que en estas latitudes,

por alguna razón que desconocemos,

la contraparte femenina no gusta de frecuentar los hogares humanos españoles,

manteniéndose alejada de ellos,

tal vez dedicadas a la crianza de sus hijos,

con el llamado Mundo de las Hadas o espíritus femeninos de la naturaleza,

más vinculadas a las cuevas,

las fuentes o los árboles que a las casas de los hombres

EL TABÚ DE LA SAL Y EL GORRO Tanto los trasgos como los follets —que viven en lugares eminentemente marítimos y están,

como el resto de los duendes domésticos,

tienen un miedo visceral y reverencial al océano

No hemos encontrado ninguna leyenda en que se relacione,

muchas donde se ubican sus hazañas y travesuras en los ríos o cerca de las fuentes,

pero siempre donde fluya agua dulce

La razón es más sencilla de lo que parece: para todos los seres sobrenaturales asociados al elemento tierra —entre ellos,

los duendes— la sal es un tabú inquebrantable y,

les está rigurosamente prohibido,

por leyes internas que nos son desconocidas,

adentrarse en el mar o en todo aquello que contenga esta sustancia

Incluso su consumo estaba prohibido en los banquetes que las brujas se daban en sus reuniones sabáticas

Para comprender esto es preciso destacar la importancia que adquiere la sal como señal de purificación en ceremonias que aún están presentes en diversas culturas

Es sabido que una de las condiciones que ponen algunas hadas para casarse con mortales es que no tengan ante su vista ni se les mencione verbalmente la sal,

como ocurre en la isla de Madagascar

En Japón se la considera inmemorialmente como potente purificador,

y en algunas localidades esparcen cada día sal por el umbral y en el interior de su casa,

sobre todo tras la partida de una persona poco agradable

Los campeones de «sumo» (lucha tradicional japonesa) la esparcen sobre el cuadrilátero antes de los combates en señal de purificación y de que el

combate se desarrolle con espíritu de lealtad

En el plano astral,

posiblemente los efluvios que emite la sal deben ser sumamente desagradables para algunos «elementales»,

que les desanima de visitar lugares donde de una forma o de otra la utilicen contra ellos

uno de los aguerridos duendes vasco-navarros,

se le conjura con un sencillo pero eficaz ritual de sal

No está de más recordar que la sal es un tabú sagrado para el demonio y todas sus variantes (como,

hasta el punto que en Galicia existía hasta hace poco la costumbre de poner granos de sal alrededor de una persona muerta para que no se llevase su alma el demonio

Un irlandés muy conocedor de las costumbres del «buen pueblo»,

explicó al investigador norteamericano Walter Wentz que «ellos nunca prueban nada que tenga sal,

sino que únicamente comen carne fresca y beben agua pura»

Un rasgo común dentro de la indumentaria característica de los duendes es la de estar tocados por un inseparable gorro colorado,

aparte de que el resto de su vestimenta sea preferentemente de ese color,

al igual que ocurre con la imagen clásica y muy tópica de los gnomos

Pero ¿tiene alguna función ese gorrilla en nuestros duendes domésticos

? Aparentemente su finalidad es decorativa,

y en nuestras leyendas apenas se le menciona y mucho menos se dice para qué sirve,

aunque no siempre es así… En antiguas mitologías,

se asociaba la captura del gorro del gnomo o del duende con la búsqueda de tesoros escondidos: quien lo poseía tenía el don de localizar estas riquezas ocultas,

así al menos lo cuenta Petronio en su Satiricón,

sin citar a duendes pero sí a íncubos

Todo esto indica que el gorro tiene propiedades mágicas inusitadas,

y cabe preguntamos ¿qué sucede si no tuviera puesto su gorro

? El folclorista Jove y Bravo recoge una leyenda asturiana donde un aldeano,

logra por fin coger el gorrito del duende que cada noche le daba la paliza y le mortificaba tirándole de la colcha

El duende,

le imploró: —¡Dame el guetu,

Manolín

el duende exclamó: —¡Manolín,

Se lo dio,

y el duende entonces no volvió a presentarse en aquella casa,

lo que significa dos cosas: que a la del alba tienen que estar en sus guaridas subterráneas —o al menos ocultas del sol— y que sin su caperuza pierden alguna de sus virtudes esenciales y vitales

Sin el gorro,

tendrían problemas de supervivencia en nuestro mundo y en el suyo

es un talismán para ellos y bajo ningún concepto lo olvidan o lo prestan

En el caso de la aventura de Manolín,

si éste no se lo hubiera devuelto a tiempo,

es seguro que malas consecuencias les hubiera deparado a los dos

La iglesia se ha empeñado desde siempre en contar,

clasificar y poner nombres a todas estas criaturas,

que ni eran tan malas para condenarlas ni tan buenas para salvarse

Se las ha llamado demachiños,

todos ellos relacionados con la etimología o los atributos del demonio

La Iglesia y los duendes-demonios

Hecho me has imaginar que los que llamas pretendes demonios son estos duendes que suelen siempre habitar,

LOPE DE VEGA:

La burgalesa de Lerma

Era y es frecuente,

en la España de antaño y hogaño,

asociar al duende con el demonio

Así lo hemos visto hasta ahora y lo seguiremos comprobando en las siguientes páginas del libro

Lo cierto es que con la llegada del cristianismo,

y sobre todo en las épocas oscurantistas,

timoratas y supersticiosas de la Alta y Baja Edad Media,

a través de clérigos y teólogos,

fue considerando a los antiguos dioses lares del paganismo como demonios de poca monta que ocupaban su sitio dentro de,

la infinita jerarquía de las huestes infernales

Los demonólogos clásicos de los siglos XV,

XVI y XVII recogieron en sus obras algunos incidentes propios de duendes

caseros y los atribuyeron a los demonios,

entre las que se encuentran el aspecto físico con el que eran descritos,

porque dentro del santoral cristiano no tenían cabida seres no angélicos que rehuían toda clasificación y además se comportaban de un modo tan aparentemente hostil para el ser humano

Francisco Botella de Moraes,

en su Historia de las Cuevas de Salamanca (1737),

repetía que «en la común opinión los duendes se llamaban demonios»

Lógicamente,

al ser considerados de esta guisa,

no tardó mucho en asociárseles con las brujas y todo su lóbrego mundo

sólo a partir de los siglos XVIII y XIX,

cuando la creencia en la brujería cayó en el más absoluto de los descréditos,

los estudiosos de estos fenómenos Se dieron Cuenta que seguían existiendo numerosos testimonios de duendes en el interior de las casas,

ajenos ya a pactos con Satán y desvinculados totalmente de la brujería

Sin embargo,

la evidencia siempre ha estado ahí: de la enorme legión de demonios en que se creía antiguamente —y que ciertos teólogos se encargaron de contar y divulgar—,

sigue gozando de alguna credibilidad es el duende doméstico,

el mismo que sigue dando guerra en el siglo XX,

tiene el mismísimo demonio: hacernos creer que no existe

Pedro Sánchez Ciruelo,

autor de Reprobación de las supersticiones y hechicerías (1539),

considerado el primer libro sobre brujería que se publicó en castellano,

cimentándose su fama durante más de un siglo en el prestigio de su autor (el cual fue durante treinta años inquisidor de Zaragoza),

al referirse a ellos: Más porque hemos dicho que una de las maneras en que el diablo se aparece a los nigrománticos es haciendo estruendos y espantos por las casas,

aunque no lo vean los hombres (…) y hace roídos y estruendos y da golpes en las puertas y ventanas y echa cantos y piedras y quiebra ollas y platos y escudillas y hace otros muchos males por casa

Algunas veces no quiebra cosa alguna,

mas revuelve todas las presas de casa y no dexa cosa en su lugar

Otras veces,

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